Las Camper Park y la legalidad

En España está emergiendo un tipo de establecimiento destinado a ofrecer servicios a las autocaravanas mediante pago. Se trata de un lugar cerrado y vigilado, con capacidad para un número variable de autocaravanas y con los servicios mínimos para vaciar los depósitos de residuos y suministrar agua limpia.

A fecha de hoy en la guía de áreas de Autocaravanismo Activo hay 25 establecimientos registrados con la clasificación (a efectos de identificación en la guía) de “Camper Park”. 10 de ellos están situados en la Comunidad Valenciana, 3 en Andalucía, 3 en la Región de Murcia, 3 en Galicia, 2 en Cataluña, 1 en Aragón, 1 en Asturias y 1 en Castilla y León. Faltan un par de establecimientos clasificados como áreas privadas que quizá se deban reclasificar.

La característica diferencial entre éstas áreas, o como se les quiera llamar, de un camping es que están destinadas a dar servicio a vehículos acondicionados como vivienda autónoma y a unos clientes, usuarios de estos vehículos,  que solo desean consumir los servicios básicos necesarios para habitar con el mínimo confort y seguridad al aire libre.

En la mayor parte de estos establecimientos se puede desplegar el toldo, sacar enseres, consumir y preparar alimentos y tomar el sol en bañador. Además, la mayoría de ellos, ofrecen duchas, váteres y fregaderos exteriores, electricidad y Wi-Fi, en suma, servicios que están fuera de lugar en un área pública sometida a la normativa de tráfico.

Estos servicios están más cerca de un camping que de un área pública, pero están destinados a las autocaravanas exclusivamente, por ello no encajan en el concepto de un camping ni tampoco en el de un área pública. Desde un punto de vista de usuarios debemos dar la bienvenida a un producto diseñado para el consumo de los autocaravanistas.

Como usuarios, debemos preocuparnos de que la apertura de estos establecimientos no afecte a la pernocta en una autocaravana estacionada correctamente en la vía pública. En principio, salvo prejuicios, no hay ninguna razón para prever que la posible creación de normativa que regule la actividad de estos establecimientos vaya a limitar de alguna forma las áreas públicas municipales; es decir: los puntos limpios para el tratamiento ecológico de los residuos y el estacionamiento en la vía pública, incluidos los espacios reservados para las autocaravanas, en suelo público, fuera de los camping, al amparo de las leyes de Seguridad Vial. Son actividades diferentes.

Tampoco, como usuarios, nos afectan directamente las normas que se negocien entre la administración y los empresarios. Ni el tiempo límite de permanencia ni las condiciones legales por las se rijan.

El problema con el que se enfrentan estos empresarios es la ausencia de normativa que regule su actividad. Por un lado, la normativa que ordena la actividad de los camping es demasiado rigurosa y por otro, la que regula el aparcamiento es excesivamente restrictiva en relación a la demanda y las necesidades de los clientes a quienes va destinado el servicio.

Sin embargo, es indudable que hay una demanda específica para esta clase de establecimientos. Muchos usuarios extranjeros que visitan la costa del Mediterráneo, en parte por la permisividad de las autoridad y en parte por la carencia de estructuras adecuadas, optan por la acampada salvaje que da lugar a concentraciones en zonas turísticas. Una actividad, a veces incívica, que perjudica la imagen del usuario respetuoso con las leyes que pernocta al amparo de la normativa de tráfico. La conclusión es que existe una demanda insatisfecha y que hay un producto turístico que ofrecer y que carece de normativa adecuada.

A pesar de las diferencias de criterio que pudieran existir sobre la pernocta entre estos empresarios y los grupos de usuarios que practicamos el turismo itinerante, hay una coincidencia de intereses. A ambos, empresarios y usuarios, nos interesa que el texto del Reglamento General de Campamentos de Turismo se modifique.

Por una parte, a los empresarios les interesa que se cree normativa que regule la actividad de las camper áreas, campings específicos para autocaravanas o áreas públicas de pago, como quiera que decidan o decidamos llamarlas con el fin de desarrollar su actividad sin sobresaltos. Por otra, a los usuarios nos interesa que la normativa autonómica que regula la acampada reconozca el derecho a utilizar la vía pública para pernoctar y regule la forma y el tiempo. Una normativa que es el marco en el que se deben someter legalmente las ordenanzas municipales que traten de regular la actividad de acampada en sus respectivas localidades. Por ello, para defender sus intereses, algunos empresarios de la Comunidad Valenciana han decidido formar una asociación.

En las negociaciones que AVAPAC mantiene con la Conselleria de Turisme de la Comunidad Valenciana, hay una coincidencia de intereses. A nosotros, los usuarios también nos interesa que se modifique el Reglamento de Campamentos de Turismo, pero por otros motivos y contando con nuestra intervención. Sería perjudicial para nuestros intereses que, por cualquier circunstancia, se modificara el texto del Reglamento de Campamentos de Turismo sin habernos consultado para proponer formas que establezcan que la permanencia de los pasajeros en el interior de una autocaravana estacionada en la vía pública, sin que la actividad transcienda al exterior, sin desplegar elementos y de acuerdo con las normas de Seguridad Vial no es está acampada y por lo tanto no se le pueden aplicar las normas que regulan la acampada. Es la única vía que puede evitar el uso legal de prohibiciones como la “instalación temporal de un vehículo vivienda”.

A los usuarios nos interesa en la Comunidad de Valencia y en todas las Comunidades Autonómicas que se reconozca oficialmente el turismo en autocaravana como algo diferente al campismo. Que no necesita entrar en un establecimiento para realizar una etapa y pernoctar de acuerdo con unas normas que establezcan el tiempo de permanencia y la forma.

Unas intervenciones que deberían haberse llevado con eficiencia, discreción, cordialidad, transparencia y diálogo, buscando sinergias e intercambiando información para que cada estamento, empresarios y usuarios, cada uno por su lado, conozcan las necesidades mutuas, han explotado de forma abrupta en los foros, abriendo una nueva brecha entre quienes estamos obligados a entendernos, desviándonos de nuestros verdaderos objetivos que, como usuarios, no son otros sino ser los interlocutores de la administración, junto con todos los sectores del autocaravanismo, en todos los temas relacionados con las normas que afectan al uso racional y sostenible de nuestra forma de viajar. Y cuando cito a los usuarios pienso en las asociaciones locales y nacionales y a todos los autocaravanistas comprometidos con con la solución de los problemas de movilidad de nuestros vehículos de recreo que existen en algunas localidades españolas.

Arsenio Gutiérrez Labayen.

Fuente original: Autocaravanismo Activo.

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