La familia de los hermanos ahogados en la rambla de Las Moreras vuelven a Italia para enterrarlos por el rito ortodoxo

No aguantaron más junto a un lugar que, aún así, se les quedará grabado en la memoria. Poco después de la medianoche del jueves, una decena de autocaravanas partió rumbo a Cartagena desde Bolnuevo, adonde dos de ellas con un grupo de 20 italianos de origen bosnio habían llegado un día antes con la intención de iniciar diez días de vacaciones. La desgracia de un golpe de viento que arrastró una pelota hacia la desembocadura fangosa y encañizada de la rambla truncó los planes, al provocar que los hermanos Daniel y Corona, de 3 y 7 años, acabaran ahogados.

Un solar junto al Instituto de Medicina Legal de Cartagena se convirtió en un improvisado tanatorio

La caravana se encaminó hacia Cartagena a través de una carretera convertida en una auténtica vía dolorosa. Allí, en el Instituto de Medicina Legal, aguardaban los cadáveres de los críos, a los que a lo largo de la mañana de ayer se les practicó la autopsia. Mientras, los familiares hundidos por la pérdida de sus hijos, continuaron recibiendo las condolencias de otros familiares y amigos llegados desde diferentes puntos para acompañarles en tan duro trance.

Según testigos presentes en la zona donde tuvieron lugar los ahogamientos, «al llegar la noche se juntaron por lo menos diez caravanas. Había mucha gente, y parecían familiares o amigos. Había muchísimos niños».

La caravana arribó a la ciudad portuaria y se instaló en un descampado cercano al cementerio de Santa Lucía, a un paso del Instituto de Medicina Legal. Allí, la madre de los pequeños, dos ángeles rubios con otros seis hermanos mayores en el grupo, recibió sus cuerpos. Mientras, el improvisado campamento, que hacía las veces de tanatorio y casa mortuoria, se engrosaba con más caravanas de compatriotas venidos desde diferentes ciudades de España. Según declaraciones de los propios familiares de los niños, tan pronto como fuera posible tenían intención de repatriar los cadáveres a Italia, donde los cuerpos recibirán sepultura a través del rito ortodoxo, la religión que confiesa la familia.

Fuente original: La Verdad.

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