Semana Santa por el patrimonio de Portugal
Visitar los rincones repletos de historia del país vecino a 3,15 euros la noche. ¿Cómo? La red de cámpings, preparada para acoger autocaravanas, permite tener un campamento base cerca de joyas mundiales como Sintra, Guimaraens, Oporto, Lisboa, Évora o Algarve.
Una anciana campesina vestida de negro camina por el arcén y detiene a los turistas que hacen senderismo por Montealegre, en el parque nacional de Peneda-Gerês, parte lusa del ourensano Xurés. En su mano muestra un cartel que dice «Mel» y en la otra un tarro. El néctar de la sierra es el dulce souvenir que podrán adquirir los mochileros y autocampistas que pernocten en el cámping rural Trote Gerês. Alejado del mundanal ruido, solo resta madrugar con el canto de los pájaros y recargar pilas con una tosta. Además de los picos, la ruta incluye una calzada romana por el curso del río Homem con trechos en cascada y pozas aptas para el baño. Los aficionados a la historia podrán descifrar los textos en latín de los hitos o miliarios que marcaban las millas de la vía de Astorga a Braga. Hace dos mil años, los gobernadores romanos también promocionaban sus inauguraciones. Si los excursionistas continúan contracorriente, llegarán a la vieja aduana de Portela de Homem.
Este es un ejemplo de cómo exprimir al máximo la estancia en un cámping. El truco es tomarlo como campamento base y hacer excursiones alrededor. Y a un precio barato: pasar la noche cuesta 3,15 euros por persona, 3,6 por colocar la tienda, 6,5 por la autocaravana y 5,5 por el coche. Los siguientes cámpings están situados estratégicamente cerca de sitios de Portugal que son patrimonio de la humanidad, como el paisaje cultural de Sintra, el monasterio de los Jerónimos y la torre de Belem en Lisboa, o los centros históricos de Guimaraens, Oporto y Évora. Si el tiempo acompaña, los más playeros podrán broncearse en Figueira da Foz y Aveiro, o en el Algarve. Las instalaciones seleccionadas tienen plazas de caravana, agua caliente y transportes al centro de la ciudad. La ruta es fácil porque la autopista IP-1 y una línea de tren recorren el país de norte a sur. La alternativa sin peaje es la carretera de la costa con paisajes de playas salvajes frente al bravo océano y chalés del estilo racional de Siza. Antes de partir, dos consejos: atrase una hora su reloj y coma dos horas antes.
GUIMARAENS: Castros y castillos
El primer gran foco de interés es Guimaraens. A seis kilómetros están los cámpings de Caldas das Tapas y Penha. Hay buses cada media hora y podrá visitar el casco histórico de esta villa medieval y universitaria. En el torreón del castillo nació Afonso Henriques. En el museo Martins Sarmento podrá descubrir restos de las citanias y de las pedras formosas del cercano castro de Briteiros. Otra opción es Braga, ciudad principal de la Gallaecia romana y del reino suevo. ¿Qué comer? ¿Qué tal pollo bañado en una espesa salsa de curri?
OPORTO: Cámping de Madalena
Los mochileros que se apeen del tren en Oporto se toparán en el vestíbulo de la estación con vistosas escenas decoradas en azulejos blanquiazules, que recuerdan la frescura de los patios andaluces.
En la orilla izquierda del río Douro, a diez kilómetros de Vila Nova de Gaia, está el cámping municipal de Madalena, de Orbitur, situado en un pinar. Pasa cerca el tren. Otros opciones para acampar son Salgueiro y Marisol, así como Orbitur-Angeiras, esta última en Matosinhos, a ocho kilómetros de Oporto. Pasan cerca tren y bus.
Para moverse por la capital del norte basta con el metro (a medio euro el trayecto) o los pies. Si callejea, tome como referencia la torre de Os Clérigos. Subir sus más de cien peldaños es obligado. A la salida del monumento hay una tienda de vinos de Oporto. Es muy recurrido comprar una caja.
Los mochileros con hambre podrán degustar una francesinha en el mítico bar universitario O Piolho. Se trata de un sándwich de jamón, salchichas, huevo, patatas fritas y salsa de tomate y cerveza que alegra el estómago más exigente a menos de diez euros (con bebida). Para los más pudientes, una sugerencia es cenar bacalhau o cabrito al horno en los mesones de la Ribeira con vistas al río y tras comprar de recuerdo el gallo de Barcelos. Si el presupuesto alcanza, puede apuntarse a un crucero que recorre el Douro corriente arriba y para en las quintas o mansiones de los bodegueros, auténticos Falcon Crest de época. Una amiga austríaca volvió a Oporto para cumplir su sueño de remontar el Douro hasta Castelo de Pavia (50 euros, un día).
Tras cruzar el llamado puente de hierro de Don Luis, que construyó un socio belga de Eiffel, podrá admirar las barcazas que transportaban las barriles de Oporto desde las bodegas de Vila Nova de Gaia hasta los mercantes ingleses. Marcas como Sandeman, Offley y Ferreira organizan visitas guiadas a sus almacenes (6 euros), que incluyen un caldo de las barricas.
FIGUEIRA DA FOZ Y AVEIRO: Acampada a pie de playa
La ruta hacia el sur puede desviarse a la costa si el tiempo acompaña. Los mochileros que instalen sus tiendas en los cámpings de Figueira da Foz y Aveiro es mejor que usen esterillas dado que, por los comentarios de varios usuarios, muchas instalaciones tienen suelo duro porque dan servicio a las autocaravanas. En São Jacinto hay un cámping de Obitur y otro municipal, ambos cerca de la playa. Calidad y servicio son correctos.
LISBOA Y SINTRA: Clavar la pica en la costa de Caparica o en Cascais
Para visitar Lisboa se puede tomar como base los cámpings de la Costa da Caparica (Obitur o Inatel, entre otros), la playa de los lisboetas y a una hora de distancia de la capital. Otra opción es el Obitur de Guincho-Cascais, a medio camino de Sintra. A unos minutos del centro está un cuatro estrellas municipal (www.lisboacamping.com), dentro de un parque forestal.
La visita exprés a Lisboa se puede resumir con un paseo por el tradicional barrio de la Alfama, repleto de tiendas de moda. Es un rito subir al Chiado en el elevador de Santa Justa (1,4 euros ida). Obligatorio oír las nostálgicas canciones de fado en los restaurantes nocturnos. Moverse por la ciudad es sencillo con el tranvía. Para acercarse a Sintra o Belem conviene adquirir la Lisboa Card (16 euros por día). Tome el tren interurbano que sale de la estación portuaria frente a la plaza del Comercio. La torre de Belem y el monasterio de los Jerónimos, ambos patrimonio de la humanidad, presiden el estuario del Teixo (Tajo), y de allí partían los galeones de los exploradores. Buenas vistas del Puente Veinticinco de Abril cubierto por la bruma. No olvide probar en las pastelerías de Belem las cremosas natas.
Sintra es una zona boscosa y montañosa dominada por el palacio da Pena, de estilo romántico. Al apearse del tren, uno cree haberse confundido de destino, pues el paisaje recuerda a una colina suiza o tirolesa de los Alpes, con sus típicas casitas de madera. En la base de la villa está el castillo real, que data de la época del dominio musulmán. Para llegar al palacio, hay que subir una empinada cuesta durante una hora a pie o bien cinco minutos de curvas en coche. El parque con fantasmagóricos árboles, sus estanques de nenúfares y la arquitectura neogótica recuerda a Gaudí.
ÉVORA: Extravagantes templos
Camino al Algarve, merece la pena detenerse en Évora, patrimonio de la humanidad que conserva ruinas romanas como el templo de Diana. Los morbosos pueden echar un vistazo a la famosa capilla de los Ossos, cuyas paredes están recubiertas con los huesos de 5.000 monjes. Orbitur tiene un cámping con todas las comodidades en una carretera de la salida sur.
ALGARVE: Playas y rocas erosionadas
La autopista A-2 finaliza en la costa de Albufeira, tras atravesar las llanuras del Alentejo con chalés de veraneo cubiertos de paneles solares y antenas parabólicas. Lo más interesante de la zona es Portimão y la playa da Rocha, que recuerda a la lucense de As Catedrais. Si el visitante mira al horizonte, quizás le parezca ver África. Paraje ideal para una puesta de sol. Lagos también tiene arenales y dos cámpings.
DATOS PRÁCTICOS
¿Cómo llegar? | Hay dos trenes de la CP desde Vigo, pasan por Valença y terminan en Oporto (12,75 euros). Desde Vigo salen buses de Autna cada tres horas a Oporto (sobre 10 euros) y Lisboa en días laborables. En coche, una red de autopistas recorre el país de norte a sur. El peaje de Vigo a Oporto cuesta unos 20 euros.
¿Dónde dormir? | La red de cámpings puede consultarse en www.visitportugal.com o en www.orbitur.pt (una cadena presente en todo el país).
Ofertas | Tarjeta Andante Tour 24 horas de metro en Oporto por 5,5 euros. Lisboa Card (transporte y monumentos) y Siete Colinas (transporte por 4,7 euros al día).
Festivales | Hasta marzo, exposiciones sobre la Lisboa republicana. Del 10 al 18 de abril, festival gastronómico Peixe en Lisboa.
Fuente original: La Voz de Galicia.
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