Decenas de residentes del camping de Aguas de Llíria se manifestaron ayer por el centro del municipio contra el cierre de esta instalación, a raíz del proceso de regulación que ha iniciado el ayuntamiento, dado que se ubica, desde hace décadas, en suelo no calificado para este uso. Al grito de “No al cierre del camping” y “somos campistas, no terroristas”, marcharon por las calles exhibiendo pancartas y reclamaron la dimisión de la concejala de Urbanismo. El grupo denunció que, a raíz de cortarles agua y luz, “se han producido los primeros robos en el camping y además en caso de incendio, las mangueras y bocas no funcionan”.

Fuente original: Levante-EMV.

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