El 95% de los campings de Aragón son empresas familiares que nacieron discretamente. Muchos de ellos son terrenos heredados de algún pariente agricultor que, con los años, han sabido ajustarse a las necesidades de los clientes y crecer. Detrás, un equipo trabaja para que los campistas puedan disfrutar del espectáculo natural que les rodea.

La Comunidad de Aragón tiene 34 campings, de los cuales 27 están en el Pirineo oscense. En cada uno de ellos hay una parte que varía con el tiempo y otra que permanece año tras año: la primera se refiere a las instalaciones y a los servicios que, unos más caros y otros más baratos, están en constante evolución para adaptarse a las exigencias de los clientes; la segunda parte, la que permanece y da sentido a todos los campings, es la sensación de libertad y de contacto directo con la naturaleza.

Un ejemplo cercano es el Camping Ciudad de Zaragoza. Tiene una particularidad clara con respecto a otros: la riqueza cultural de Zaragoza es un valor añadido para este camping, que hace que la ocupación se mantenga durante todo el año con niveles medios, aunque en fechas señaladas como puentes o Pilares alcance el 100%.

El gerente del Camping Ciudad de Zaragoza, Juan Antonio Guerrero, considera que actualmente el concepto de camping es un gran desconocido: “Hay una connotación peyorativa cuando se habla de ir de camping. Pero esto está cambiando. Muchos de los que ven las instalaciones de los campings se sorprenden agradablemente. Conozco a clientes que siempre han ido de hotel y cuando han conocido los equipamientos del bungalow se quedan tan sorprendidos que repiten”.

Una de las opciones que ofrecen los campings es que el cliente traiga su tienda o autocaravana, de forma que la estancia media de una familia ronde los 30 euros por día. También se ha puesto de moda alquilar un bungalow con todas las equipaciones por unos 100 euros diarios. Otra posibilidad es utilizar todas las instalaciones del campamento viviendo en la autocaravana: “Son casas móviles que pueden costar casi como un piso. Por eso, relacionar al campista con un poder adquisitivo bajo en muchas ocasiones es un error. El que prueba, repite. Es una filosofía de vida que busca estar en contacto con la naturaleza”, asegura el gerente del Camping Ciudad de Zaragoza.

Campistas amantes de la naturaleza

La Federación Española de Clubes de Campistas es socia fundadora de la Federación Internacional y lleva funcionando 52 años en España. Aúna a 76 clubes españoles de camping repartidos por todas las comunidades autónomas y funciona gracias a la labor altruista de los voluntarios que la forman. Su presidente, Carlos Vidal Fernández, insiste en la idea de que el camping no se reduce a unas vacaciones para personas de bajo nivel económico: “Hacer camping no es tan barato como se suele decir”, indica.

Sobre esta apreciación, el presidente de la FECC coincide con el gerente del Camping Ciudad de Zaragoza en que hay que entender esta actividad como una forma de disfrutar de la naturaleza y de las libertades que un hotel no puede dar, aunque reconoce que hay campings que son auténticos hoteles de cinco estrellas con sauna, piscina climatizada, gimnasio, fisioterapeuta, etc.

En los 80

Los campings aragoneses alcanzaron los máximos históricos de afluencia en 2008 con motivo de la Expo Zaragoza. El presidente de la Asociación de Empresarios de Campings de Aragón, José Manuel Ferrero, explica que ese año marcó un antes y un después, tanto por la cantidad de campistas como por el proceso de modernización que venían sufriendo años atrás las instalaciones de estas zonas de acampada. Asegura que la crisis ha hecho mella en la clientela, pero cree que este 2011 ha comenzado a repuntar.

José Manuel recuerda al Pirineos de Santa Cilia de Jaca como uno de los primeros campings oficiales de Aragón, que tiene ya más de medio siglo. Da un paso adelante y afirma que el interés por hacer camping en Aragón llegó hace 20 ó 30 años, cuando los empresarios decidieron apostar plenamente por el turismo de naturaleza, especialmente en el Pirineo oscense.

“Los que tengan 50 años se acordarán de las primeras veces que hacían camping y verán que, hoy en día, la cosa ha cambiado aunque el componente de estar en primera fila del espectáculo que es la naturaleza en todas sus versiones (montaña, nieve, ríos…) sigue siendo lo fundamental. Yo creo que el perfil del cliente del camping no se cataloga en función de su nivel económico, sino que es aquella persona a la que le encanta estar cara a cara con la naturaleza”, opina el presidente de la Asociación de Empresarios de Campings de Aragón.

El día a día

Un aspecto fundamental para el buen funcionamiento de un camping son las personas que, cada día, trabajan para que el cliente pueda dedicarse a descansar y a disfrutar de la naturaleza. Por ejemplo, el Camping Ciudad de Zaragoza cuenta con 20 personas habituales que, en temporada alta, rondan las 30 para gestionar los servicios de mantenimiento, limpieza, recepción, cocineros, camareros, monitores, socorristas o personal de seguridad.

Por otro lado, la normativa de los camping exige que la recepción esté abierta las 24 horas del día para los clientes, aunque dentro del camping los vehículos no pueden circular entre las 12.00 horas y las 8.00 horas. “Son normas de convivencia, no tienen nada de especial, pero hay que ser muy respetuosos con el tema de los horarios para no molestar al vecino por si quiere madrugar para visitar la ciudad”, comenta el gerente del Camping Zaragoza.

Por este motivo, durante la noche las recepciones cuentan con vigilantes de seguridad que, además de realizar continuas rondas y comprobaciones por las instalaciones, se encargan de identificar a las personas que entran al camping a pie en horario nocturno.

El camping crece

Otro aspecto imprescindible para el desarrollo de un camping es su diseño. Para ello, el empresario que quiere poner en marcha su camping tiene la opción de acudir a los servicios de arquitectos e ingenieros, que estudiarán el terreno, las necesidades de sus futuros clientes y las posibilidades de habilitar unas u otras instalaciones previo pago (piscina, restaurante, baños, etc.).

Sin embargo, José Manuel, como presidente de la Asociación de Empresarios de Campings de Aragón, conoce muy bien a todos ellos y asegura que más del 95% de los campings aragoneses son empresas familiares que se han diseñado “con mucho cariño”, es decir, poco a poco, según las posibilidades económicas de cada uno y con mucha capacidad de visionar qué elementos nuevos se van a necesitar en un futuro cercano.

“Muchos son tierras heredadas o pertenecientes a agricultores que han decidido realizar su sueño diseñando un camping. Y cuando digo agricultores, hablo de esas personas que valen para todo: igual arreglan un tractor, como dan de comer a los animales o las pasan canutas en invierno y hacen milagros para salir adelante… Son verdaderos Robinson Crusoe. Yo creo que no hay ningún misterio para montar un camping, salvo descender de la tierra para conocerla como nadie y tener muchísima ilusión, que no es poca cosa”, explica el presidente de la Asociación de Empresarios de Campings de Aragón.

Fuente original: Aragón Digital.

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