Después de mucho tiempo hemos vuelto a viajar en caravana, en el ‘motor home’. Lo habitual es coger un avión, luego el coche para llegar al circuito… Y los pilotos dormimos, junto al resto del equipo, en un hotel, en una casa… Pero Alcañiz está en medio de la nada y existe muy poca oferta de alojamiento cerca. De hecho, el resto de la escudería está lejos, a unos 40 kilómetros. Y hemos decidido que tanto Pol como yo nos quedemos a dormir en el circuito, en la autocaravana. Salimos con ella desde Bilbao. Y es comodísima. Vine durmiendo casi todo el trayecto y el tiempo que no descansé estuve repasando en vídeo la carrera de San Marino. Me ha gustado este viaje e incluso le comenté a Herri, en broma, que el año que viene podíamos hacer todos los desplazamientos de este modo, pero es inviable. Además, la libertad de hacerlo así nos permitió parar en las bodegas Lar de Paula, uno de mis patrocinadores, y coger vino para todo el ‘paddock’… ¡Ahora somos uno de los equipos más queridos!

Por otro lado, este circuito me motiva sobremanera, porque será la ocasión en la que más respaldado estaré. Por la mañana ya había un montón de conocidos por aquí. Y a la noche llegó un autobús con aficionados. Además, van a venir mis aitas; mi ama Marisol y mi aita Manu. Y también mi hermano Saul.

Pero vamos a dejar las anécdotas y hablar de los entrenamientos, que no se me dieron nada bien. Aunque ya sabíamos que iba a llover, cuando piensas en Alcañiz, en un lugar que está rodeado de ‘desierto’, te parece que es complicado que ocurra. Pero la gente de aquí me ha comentado que, precisamente, han traído el Mundial de velocidad a esta zona porque cae poco agua y nosotros tenemos fama de llevar la lluvia allá donde vamos.

Fue un día extraño. Primero recordaros que es un circuito nuevo y tenemos una sesión de entrenamientos libres más. Pero esas pruebas se han quedado en nada. A primera hora, el cielo estaba entre que si llovía o no, lo que dificulta la puesta a punto porque no sabes a qué apostar: a seco o a mojado. Y luego, por la tarde, caía agua a mares, y podría servir para tomar referencias por si llueve en carrera, aunque las previsiones apuntan a que no ocurrirá. De todos modos, me encontré muy incómodo: la moto no tenía agarre, la suspensión estaba muy dura… Acabé muy atrás, pero no tiene mayor relevancia: hay otras dos sesiones hoy y parece que el tiempo va a ir a mejor. Por eso, aunque ayer hicimos mucho trabajo, pienso que el Gran Premio empieza hoy, porque las conclusiones son relativas.

Fuente original: El Correo.

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