Las cifras confirman que las medidas adoptadas en los últimos años por la Dirección General de Tráfico han funcionado, sobre todo desde que en 2006 entrara en vigor el permiso de conducir por puntos. Según datos de este organismo, en lo que va de año se han reducido las muertes en carretera en más del 60% respecto al año anterior.

Pero la verdadera explicación de ese descenso la encontramos en la última modificación de la normativa de tráfico, que acaba de entrar en vigor, y que pretende acabar con la impunidad de los reincidentes recortando los plazos de pago como medida pedagógica, pues al parecer una adecuada gestión de las sanciones influye y mucho en la reducción del número de víctimas por accidente.

Con ello, la DGT reconoce que el afán recaudatorio no es sólo una impresión del ciudadano sino que supone la medida más eficaz para mejorar la seguridad vial.

Pero esas mismas estadísticas dicen que el exceso de velocidad en autovía –aunque es un agravante– no influye en la mayoría de los accidentes mortales. Sin embargo, en la nueva normativa es sancionado casi al mismo nivel que conducir bajo los efectos del alcohol. Es menos peligroso el que circula por una autovía a 150 km/h que quien lo hace a 80, el que no respeta la distancia de seguridad o aquel que no utiliza los intermitentes, los retrovisores o las luces. En el mismo texto se considera falta grave circular con la placa de la matrícula sucia –que no conlleva peligro alguno– mientras que circular sin luces en condiciones de poca visibilidad está considerado como falta leve.

Ese mismo afán recaudatorio no parece afectar a algunas ciudades, donde aparcar sobre pasos de cebra, aceras o paradas de autobús o hacerlo impidiendo la visibilidad en cruces sale bastante económico, a pesar de suponer un riesgo evidente para la seguridad de conductores y peatones. Eso sí, siempre que no sea en las inmediaciones del negocio de algún empresario amigo o de antiguos inquilinos del Consistorio.

Fuente original: La Crónica de León.

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