Desde las autocaravanas de los hippies de la Alpujarra hasta el castillo feudal de Castril, las lluvias se han cebado con la provincia

Prácticamente ningún rincón de la provincia de Granada se ha librado del temporal de los últimos días, que recuerda al de 1996. Entonces, en Zafarraya, a 50 kilómetros de la costa, crearon un pequeño astillero y los vecinos navegaron en botes por un lago que cubrió 2.000 hectáreas de huerta durante semanas. En esta ocasión, los efectos no han sido tan espectaculares, pero algunos de ellos tardarán en olvidarse.

Por ejemplo, la antigua N-323, en Campotéjar, se ha convertido en la ‘carretera-río’ después de que el agua de varios arroyos se haya desbordado y haya inundado la vía. Otro incidente destacado fue el desbordamiento de una acequia en la carretera de Playa Granada en Motril, que reventó el muro de contención del aparcamiento de camiones de una empresa y provocó que el agua lo anegara por completo. Ocurrió durante una Nochebuena que se vivió en la playa Poniente con el agua en las rodillas.

En la Alpujarra, Trevélez ha sido el municipio que se ha llevado la peor parte del temporal, mientras que la nota llamativa en la zona la ha protagonizado la inundación de la rambla de Los Cigarrones, en Tablones, donde las autocaravanas de varios hippies fueron arrastradas por la corriente. En Loja, los terrenos del recinto ferial están completamente anegados y en la comarca de Huéscar la lluvia ha provocado desprendimientos en el castillo medieval de Castril.

Pero para desprendimiento, el que tuvo lugar en Belerda, anejo de Guadix: su iglesia quedó sepultada al desplomarse un cerro. Además, se ha concluido que toda la cornisa que rodea a Belerda está amenazada y cuenta con fisuras que pueden ser peligrosas para la zona. Al menos, dentro del complicado panorama general de la provincia, la capital y su área metropolitana han pasado el temporal sin demasiados problemas.

Fuente original: Ideal.

Artículos relacionados: