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Vacaciones sin ascensor ni microondas

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Campamentos Hay dos en Punta del Este y son para un público similar Apuntan a las familias y garantizan la tranquilidad Los turistas disfrutan de la naturaleza y la cercanía con el balneario

Lejos de la vida rudimentaria y con pocas pautas que comúnmente se asocia con los campamentos, en Punta del Este esos lugares son sofisticados y bien estructurados. Son sitios pensados y diseñados para un público adulto y un perfil familiar.

La tranquilidad, el contacto con la naturaleza, la seguridad y el alejarse de la rutina de la ciudad son los motivos que llevan a que miles de personas opten por acampar en verano.

En los dos campings que hay en Punta del Este, el San Rafael y el Punta Ballena, hay un perfil bien marcado de quién es el cliente que llega y se hace todo lo necesario para cuidarlo y garantizar su comodidad. “Clima familiar” es el término clave.

Al visitar los dos lugares se observa que son como pequeños pueblos. Por un lado están los mayores conversando alrededor de una mesa y por otro los niños andan en bicicleta o juegan al fútbol. Hay un pequeño restaurante y un supermercado para abastecerse. Hay zonas para hacer deporte, una piscina, salas para mirar televisión y hasta para planchar.

Las necesidades básicas están cubiertas y mucho más, y por el resto, el amante del camping se acostumbra. Sabe cómo es compartir un baño con cientos de personas y hacer fila para lavar los platos en una pileta.

Todo está ordenado y establecido de una forma tal que el que llega por primera vez sólo tiene que repetir los movimientos de los demás para no ser visto como un desubicado.

Hay un momento para escuchar música en la carpa, hay una forma de acercarse al vecino para compartir una comida y hay horas para hacer silencio.

El responsable del camping San Rafael, donde hay 700 personas, dice que el lugar es “muy familiar”. Cuentan con un reglamento interno de tres carillas que detalla todas las conductas permitidas y que es entregado al visitante cuando llega.

“El clima familiar no debe ser alterado por conductas inadecuadas”, señala el folleto. “Mantenga el orden y la limpieza en su predio”, expone luego y agrega: “recordamos respetar el descanso de sus vecinos”.

En el camping Punta Ballena, en tanto, también cuentan con un reglamento aunque no es tan detallado como el anterior. “Hay reglas básicas, pero todo se centra en lo que dice el sentido común”, explica Marcos, el encargado del lugar.

“Cuando llega un grupo de 8 ó 9 jóvenes nosotros les avisamos cuál es el perfil del lugar y les decimos que seguramente no sea lo que ellos están buscando”, señala Marcos. Luego explica que si hay desorden se da un primer aviso y posteriormente se expulsa a los involucrados, un procedimiento similar al del San Rafael.

En los dos campamentos coinciden en que su objetivo es mantener y garantizar el clima de tranquilidad que busca la mayoría de sus clientes. “Apuntamos a eso antes de que se generen problemas por aceptar en la temporada a 40 personas por fuera del perfil”, dicen.

FANÁTICOS. “No nos iríamos a una casa ni a un apartamento”, dice Elina, que hace más de 15 años que pasa las vacaciones en el camping San Rafael con su marido, Bepo, y sus hijos.

La pareja de uruguayos mantiene todo el año la casa rodante en la misma parcela. Para la temporada de verano acondicionan unos toldos, una mesa con sillas y un horno en la zona exterior, de forma tal que arman un patio completo.

En el frente de sus instalaciones hay un cartel, idéntico al de cualquier casa de balneario, que dice “Lo de Bepo”, junto a un farol de jardín. Hacia la derecha, una parcela tiene un patio con césped y regadores.

“Acá el descanso es total: se duerme espectacular, disfrutás de la camaradería, de la tranquilidad y estás seguro”, resume el matrimonio. Elina y Bepo cuentan que no tienen que estar trancando la puerta de la casa rodante cuando se van a bañar y que el lugar es ideal para que los niños se diviertan.

Y en eso coincide Victoria, otra uruguaya de 28 años que está instalada en una carpa con su hijo, sus padres, su hermana y dos sobrinos pequeños.

“Vengo desde chica y no me olvido de los olores, de las guitarreadas; el camping es un punto de encuentro”, cuenta mientras Lucas, su hijo de cinco años, corre alrededor de ella.

Victoria explica que en su parcela se van rotando para la limpieza, pero que aparte de eso no hay nada de qué preocuparse. Dice, además, que ellos optan por las carpas y que también hay opciones más lujosas, en referencia a las casas rodantes, pero que en el camping “todo el mundo se lleva bien”.

La solidaridad y el compañerismo se viven a pleno en el campamento y se observan en la forma de actuar de la gente que ronda las carpas.

“El Boca”, que hace 25 años descansa en el San Rafael, va y viene entre su parcela y la de Bepo. “Decimos vamos a la playa y el que quiere acompaña y disfrutamos juntos”, comenta.

“El Boca” hace algún chiste, bromea con los vecinos y cuenta que los viernes es noche de pizzas en el horno de barro que tiene una parcela contigua.

Unos metros más lejos está el enorme motor home de Hans y Silvia, dos alemanes que se trajeron el vehículo desde Europa para recorrer América. Conocieron Punta del Este y ya hace tres años que se hacen unos días para visitar el lugar.

“Es una pequeña Suiza, es sumamente amigable”, dice Silvia, que en traje de baño fuma y lee a un costado del camión.

“El motor home es como una segunda casa, es muy cómodo”, dice la europea, que comenzó a recorrer el mundo en el pesado vehículo en 1999, cuando visitó Libia.

ARGENTINOS. El camping de Punta Ballena, con capacidad para unas 2.000 personas, recibió una fuerte oleada de turistas argentinos, especialmente a partir del 10 de enero.

Carlos y Cecilia hicieron unos 1.700 kilómetros desde Santiago Del Estero y llegaron sobre el día 15 a Punta del Este. “Es la primera vez que venimos y el desafío que encontramos fue aprender a hacer asado a la uruguaya, con leña y no con carbón”, relata Carlos mientras prepara un asado a las brasas.

“Encontramos mejor carne acá y la gente es muy gaucha, muy sencilla, muy solidaria”, reflexiona la pareja de turistas. “Los uruguayos nos hacen acordar a las personas del interior de Argentina” agregan.

En su estadía en el camping se dieron cuenta de que las instalaciones no tienen nada que envidiarle a los mejores campamentos de su país y dicen que aquí buscan seguridad, algo que los hizo alejarse de la idea de acampar en Argentina.

En tanto, Darío y Adriana llegaron desde Colón, Entre Ríos, sobre el mediodía de ayer. Encontraron el camping por Internet y decidieron viajar, incluso sin tener hecha la reserva.

“Está bueno porque estás cerca de Punta del Este, pero también tenés la tranquilidad que te da este lugar”, dice Darío, mientras coloca las estacas de la carpa en una zona arbolada.

Vida al aire libre, pero con ruedas

Unas cuadras antes del puente de La Barra, en la rambla, hay una explanada llena de casas rodantes y motor home.

“Si tuviera US$ 250.000 no me compraría una casa, compraría un motor home”, afirma entre risas Jeaninne. Ella y Pablo son de Montevideo y pararon su casa rodante frente al mar. Pasaron ahí la primera quincena de enero y ahora vienen los fines de semana.

“Nos gusta la vida al aire libre pero no el camping”, explica la pareja sentada frente a una mesa afuera de su casa. A un lado hay un pequeño tanque con una garrafa para cocinar, por debajo se extiende una alfombra de césped artificial y hay un felpudo para limpiarse los pies. El toldo está enrollado porque hay mucho viento.

“Es un ambiente lindo, solidario, te ayudás con la gente de las otras casas rodantes”, dice Pablo. Jeaninne cuenta que de noche siente el mar mientras se duerme y que el entorno es paradisíaco: “Las estrellas, el viento, te desconectás de todo”.

Por un lado dicen que el viaje con la casa rodante es más lento y hace que se calcule bien a dónde ir. Por otro, afirman que una vez que la estacionan se mueven con el auto libremente. Esa es la contra que ven en los motor home, que son muy grandes para la ciudad.

ACAMPAR EN PUNTA: 2 OPCIONES

Camping de San Rafael

Está ubicado en Camino Aparicio Saravia a 1 kilómetro del puente de La Barra. El teléfono es 4248 6715. Cuenta con 224 predios para carpas, ocho cabañas para cuatro personas y 13 predios para motor homes o casas rodantes. Tienen lavadero automático, sala de planchado, local de entretenimientos con televisión y DVD, maquinitas eléctricas, piscina, canchas de tenis, paleta, fútbol y básquetbol.

Tarifas temporada 2011-2012

Un grupo de dos personas paga US$ 12,5 cada una, de tres personas US$ 11 cada una y los precios individuales siguen bajando por cantidad: en un grupo de siete o más personas pagan US$ 8,5 cada una. En las cabañas se paga US$ 100 diarios.

Reglamento interno:

Entre otras cosas se señala que no se puede alterar el clima familiar y que hay que mantener el orden y la limpieza. Además, dice que no se deben dañar los árboles, que hay que usar los basureros para arrojar los residuos y que está prohibido arrojar aguas usadas al terreno. “El agua caliente es sólo para vajillas en sus piletas, no para ropa”, dice entre otros puntos el extenso y detallado folleto.

Camping de Punta Ballena

Está ubicado en la zona de Portezuelo, antes de ingresar a Punta del Este, sobre el camino Lussich y en la esquina del Camino a Lapataia. El teléfono de contacto es 4257 8902.

Cuentan con 55 cabañas y unos 500 predios para acampar.

Tienen servicio de restaurante, de supermercado, un cyber café, alquilan carpas y garrafas, hay duchas calientes y pasa un ómnibus local por la puerta.

Durante la temporada alta cada persona paga $ 220 por día para acampar y las cabañas para cuatro personas valen $1.650.

Fuente original: El País.

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Vacaciones en Motorhome

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Los uruguayos somos los reyes del camping, basta ver lo que sucede en la semana de turismo para darse cuenta que morimos por la naturaleza y también por gastar poco, tal ves si este no fuese el problema, mas de uno elegiría un buen hotel y que los atiendan No obstante existen extranjeros que pagan bastante por vacacionar en casas rodantes (Motorhome) al solo fin de disfrutar de la naturaleza.

Hace unos días mientras estaba en el aeropuerto de Ezeiza (Buenos Aires), me encontré con un conocido que hace tiempo no veía, intercambiamos los abrazos de rigor y enseguida me contó que estaba esperando a un canadiense y su mujer, a los que tenia que entregarle una casa rodante (motorhome) que le habían alquilado en EE.UU. para recorrer el Sur argentino.

Como tenia tiempo lo acompañe por mas de una hora, me contó que tenia varios Motorhome y que habitualmente se los alquilaba a turistas extranjeros de buen poder adquisitivo, quienes lo contactan en su sitio web que tiene en EE.UU. Allí vive su hermano, quien entre otras cosas se dedica a de traer contingentes de viajeros a Sudamérica en sus camionetas 4×4 (por tierra); por lo general es gente que busca vacaciones distintas y por ello esta dispuesta a pagar igual o mas que si lo hiciesen por los métodos tradicionales.

Las exigencias en cuanto a equipamiento y atención personal son elevadas, no solamente hay que ir a buscarlos al aeropuerto, sino conseguirles alojamiento por unos días en Buenos Aires, llevarlos a hacer las compras al supermercado, aconsejarles que comprar (sobre todo vinos), indicarles como manejar el GPS, si no saben marcarles el camino de salida y equipar la casa rodante con todos “los chiches” de acuerdo a sus exigencias (buena vajilla, ropa de cama , algunas excentricidades como sabanas de hilo y/o copas de cristal están dentro de los pedidos). Los menos combinan su viaje con la estadía en algún coto de caza en el Sur o se dedican a pescar truchas , en alguna ocasión hasta pidieron un detector de metales para buscar meteoritos.

En este caso puntual , el que estaba esperando era un canadiense (dueño de pozos petroleros) que pasaría un mes en el Sur argentino. Le encargo dos bicicletas todo terreno (u$s2.000) y sabanas y toallas de buena marca , le dijo que dejaría el motorhome en Ushuaia (3.260 Km al Sur de Buenos Aires) y que las bicicletas se las podía quedar. El solo hecho de no volver a su punto de partida le significaba al menos un plus de u$s 1.000 (pasajes del chófer, costo de regreso y demás) a eso deberá adicionarle sus pasajes aéreos a Buenos Aires. Esto que parece “kafkiano” es casi una constante, muchos no quieren gastar su tiempo en regresar a Buenos Aires y lo hacen en avión.

En otra ocasión un a pareja de franceses, el un alto ejecutivo de Telecom también solicito equipamiento especial, así como dejar el vehículo en el Sur. Quien fue a recibir el vehículo en Comodoro Rivadavia (Km.1.840), contaba que lo había llevado a comer a la casa de un conocido que tenia como hobby correr rallies zonales con autos antiguos, que almorzaron un rico asado, que el francés y su mujer “deglutieron” a dos manos y que en los postres el francés contó que el también corría y que había participado en dos ocasiones en el Paris-Dakkar.

Le pregunte si los turistas también recorren países vecinos y me contó que a veces Chile, pero que a Uruguay no vienen por el problema del papeleo y trámites relacionados con el vehículo.

Me quede tildado con la falta de competitividad de nuestro país para captar este tipo de turismo mediante alguna excepción reglamentaria. Lástima que solo pensemos en el turista clásico y no en otros nichos complementarios de viajeros que seguramente disfrutarían de nuestro paisaje y atención.

Vale la pena entrar en el sitio http://www.andeanroads.com/rental.php , podrán ver los distintos tipos de vehículos, los precios y sobre todo los testimonios, condición necesaria para saber de que se trata. Al amigo argentino por lo general le piden uno o varios mails de viajeros que ya hicieron el viaje al solo fin de conocer los antecedentes. Podrán leerlos en su sitio web y/o pedirle direcciones para contactar a quienes ya hicieron el viaje. A manera de ejemplo el alquiler mas económico vale u$s100 por día (Renault Kangoo) para dos personas y el mas caro para cuatro personas u$s 165 (Mercedes Benz Sprinter 413TDi), todos equipados y algunos modelos con calefón.

Sitios web para consultar

http://www.andeanroads.com/rental.php (esta en ingles pero Google se los traduce, la empresa esta radicada en Argentina)

http://www.mhomemisangelitos.com.ar/

http://www.alquilermotorhome.com.ar/home.html

http://www.motorhomevip.com.ar/

Fuente original: Chasquido.

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El Glamping llegó a Uruguay

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Acampar tiene su mérito, pero hay una pérdida importante de confort. ¿Es posible convivir con la naturaleza sin padecer privaciones? Si señor.

Próximo a La Pedrera, junto al mar, Uruguay ya tiene lo que parece ser el segundo “Glamping” de América Latina. El pionero continental se llama Patagonia Camp y está en Chile. Es difícil definir al glamping; podría uno conformarse con la idea de un campamento de lujo, pero es bastante más que eso cuando se lo concibe en toda su magnitud.

La idea es no separarse demasiado de la carpa convencional o de la sencilla cabaña; pero hay extremos como el Aman-i-Khas, en Rajastán, que tiene tiendas de cien metros cuadrados y una ambientación tal que a uno lo trasladan a los hábitos de los jefes mogoles o los jeques árabes. Dicen que aún así no pierde autenticidad. Otros glamping se derraman desde acantilados, otros descansan junto a una remota catarata, algunos están en la nieve y otros junto al mar como el de La Pedrera.

Antes de que te hagas alguna idea equivocada acerca de qué se trata, convendría que contemples el video que sobre el tema alguien instaló en Youtube:

“Entre los cincuenta campamentos más lujosos del mundo está el Khwai River Lodge (Reserva Natural de Moremi, Botswana), Damaraland Camp en Namibia, The Resort at Paws Up (Montana, USA). En Australia destaca el Kangaluna Camp y, en América del Sur, el único campamento de lujo es el Patagonia Camp, en Chile” asegura un entusiasta en Viajeros.com. Pero pronto habrá muchos más pues parece una tendencia ya irreversible y tentadora, pues con menor inversión que la exigida por un hotel cuatro estrellas, se obtiene rentabilidad semejante… si aparecen los clientes.

La tarifa del gampling “Pueblo Barrancas” para las lujosas carpas Yurt para dos personas asciende a 150 dólares en lo más alto de la temporada, hasta 70 dólares en baja temporada. Incluye desayuno, mucama y lujos tales como Sommier, baño con ducha, alfombras, frigobar, ventilador y hamaca, como puede verse en la web http://www.pueblobarrancas.com.

La periodista de El País Viviana Ruggiero realizó un reportaje sobre este interesante tema. Antes de descartar esta opción o armar apresuradamente las mochilas, te conviene leerlo con atención.

Acampar dejó de ser sinónimo de abandonar las comodidades, viajar cargado y compartir el baño con desconocidos. Pueblo Barrancas, un proyecto ecoturístico en San Sebastián de La Pedrera, incorporó el concepto de glamping en Uruguay. Vivir unas vacaciones en contacto directo con la naturaleza y disfrutar las comodidades de un alojamiento de alto confort definen la cultura glamping (camping de alto lujo). Pueblo Barrancas incluyó el concepto en Uruguay, y junto a Chile son los únicos países de América del Sur donde se puede acampar con glamour.

Pueblo Barranca es un predio de cinco hectáreas y media, ubicado a 400 metros de la playa, donde los autos no pueden entrar. Para ingresar hay que caminar por un puente colgante de madera que une la entrada con un deck circular llamado Pueblo Bar. En el centro hay una piscina rodeada por quinchos y mesas y a la derecha una barra, donde se preparan las especialidades culinarias. En medio de cárcavas y vegetación en estado puro, hay 25 tiendas de campaña y 10 cabañas de madera y quincho.

Las carpas, de tres estilos diferentes, están instaladas a cuatro metros del piso sobre un deck de madera. Fueron armadas con estructura de hierro y una lona gruesa aislante. Tienen luz eléctrica, baño completo, frigobar y un sommier. Los Yurt son las tiendas de campaña más sofisticadas: circulares y con un lucernario en el centro por el que se filtra la luz solar y lunar. Además, cuentan con una puerta de madera. El terreno no está parcelado, por lo cual cada carpa está aislada y rodeada de barrancos y vegetación. Un monte nativo es “la línea divisoria” entre las tiendas y las cabañas hechas en madera y palafito.

A pesar de que hay cabañas y tiendas de campaña para tres o cuatro personas, uno de los responsables del emprendimiento, el chef Jorge Oyenard, asegura que en esta primera etapa el lugar fue diseñado para parejas. “El proyecto no está pensado para niños, básicamente por las características del terreno. Quizás el año que viene desarrollemos algo para familias, siempre cuidando el entorno porque es nuestro principio “, señala.

El servicio gastronómico apunta a una cocina sencilla con productos uruguayos. “No queremos ofrecer grandes platos, con buena presentación y poca comida sobre todo porque eso no es Rocha”, comenta el chef y agrega: “Creo que es más difícil sorprender con unos ñoquis bien hechos que con platos extravagantes. Más de cuatro ingredientes marean”.

AVENTUREROS.

El emprendimiento comenzó con un grupo de uruguayos que tenían en mente realizar un proyecto en Rocha. Poseían un terreno en San Sebastián de La Pedrera, pero era Área Protegida e intransitable por la vegetación. Instalar un camping era la única opción aparente de proyecto viable. Pero no conformes, plantearon a las autoridades municipales el concepto de glamping y un plan de trabajo para no perturbar el ecosistema y la biodiversidad del lugar.

El 29 de septiembre recibieron la autorización de parte de la Junta de Rocha para comenzar a trabajar y el pasado 31 de diciembre inauguraron su mágico pueblo. “Este es un lugar que tiene un plan de desarrollo de cuatro años. Recién vamos por el primer 30%. La idea para el 2010 es hacer casas de playa y construcciones de bioarquitectura”, afirma Oyenard.

Para la construcción del pueblo no se empleó maquinarias y todos los materiales utilizados son livianos y rústicos. El saneamiento está hecho con un sistema americano de aguas residuales y la iluminación se hizo bajo tierra para evitar cambios en el paisaje.

Pueblo Barrancas. Ruta 10 kilómetro 227,5. Tel. 098 250 019

Fuente original: El País Viajes.

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