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El carné por puntos, una herramienta pedagógica
0Durante su encuentro con ‘Público’, Pere Navarro, director general de la DGT, se muestra satisfecho por los logros conseguidos en los últimos años en materia de seguridad vial. Sobre la implantación del carné por puntos, Navarro cree que es “una herramienta pedagógica” que ha contribuido a reducir la siniestralidad.
Desde su nombramiento en mayo de 2004, ¿qué balance hace de su gestión al frente de la DGT? ¿Cuáles han sido los principales logros y qué queda por hacer?
En primer lugar, hemos construido un discurso coherente y razonable. Pero éste ha de ir acompañado de una serie de medidas y decisiones para que tenga credibilidad, y entre las que se han tomado están la implantación del carné por puntos, la modificación del código penal, el plan de radares, etc. A continuación, destacaría la movilización de la sociedad para reducir la siniestralidad. En el ámbito político, se ha convertido en algo prioritario. En los programas de los partidos hay un apartado dedicado a la seguridad vial, existe una comisión en el Congreso de los Diputados para esta materia, etc.
En cuanto a lo que queda por hacer, estamos trabajando para involucrar más a los ayuntamientos y a las empresas. En el caso de las segundas, hay que tener presente que el 40% de los accidentes mortales relacionados con el trabajo se produce en carretera. Y también queremos mejorar la seguridad de los motoristas y su convivencia con el resto de usuarios de la red viaria.
En materia de seguridad vial, ¿cómo se encuentra España en relación a los países de nuestro entorno?
En el año 2000, la Unión Europea se marcó como objetivo reducir la siniestralidad en un 50% en 2010. En aquel momento parecía algo utópico, imposible. Sobre todo en el caso de nuestro país, porque, por aquel entonces, las estadísticas más desfavorables siempre eran las de España, Grecia y Portugal. En la actualidad, en las carreteras españolas se registran menos accidentes mortales por millón de habitantes que en Austria y Dinamarca. Podemos sentirnos orgullosos.
¿Hasta qué punto la implantación del carné por puntos ha contribuido a reducir la siniestralidad en las carreteras españolas?
El permiso por puntos ayudó a abrir el debate sobre los accidentes de tráfico: ha contribuido a apelar a la autorresponsabilidad. Con su implantación, el carné dejó de ser un derecho absoluto para convertirse en un crédito de confianza otorgado por la sociedad. A mayor número de infracciones, menos puntos y confianza. Creo, sinceramente, que es una herramienta pedagógica.
¿Qué les diría a aquellos conductores que sostienen que existen tramos de nuestra red viaria en la que se podría circular a más de 120 km/h?
Nos gustaría que los límites de velocidad estuvieran armonizados en toda la Unión Europea. En algunos países es superior a 120 km/h y en Alemania existe un pequeño porcentaje de tramos en los que no existe límite. En el caso de Dinamarca, se llegó a subir el listón a 130 km/h y ello provocó que el número de fallecidos ascendiera un 15%. Con experiencias como ésta, aumentar el límite de velocidad en España provoca cierta inquietud.
¿Qué le parecen iniciativas como la de promover el manejo seguro de los navegadores en las autoescuelas?
Estoy a favor. Las distracciones son un factor de riesgo y es difícil transmitírselo a la sociedad. El navegador es muy útil, pero no se debe programar mientras se va conduciendo. Debería implantarse una tecnología para que el propio dispositivo, al detectar que el vehículo está circulando, impidiese que fuese manipulado. Creo que esta solución la veremos a corto o medio plazo.
¿Cómo se eliminan los puntos negros?
Cada titular de la carretera es responsable de su conservación y mantenimiento, así como de la supresión de los puntos negros. El escenario ideal sería aquel en el que hubiera un técnico para cada tramo que hiciera acto de presencia al producirse un accidente, examinándolo y tomando todas las decisiones y medidas necesarias para que no volviera a repetirse. En el caso de la Red de Carreteras del Estado, en los denominados Tramos de Concentración de Accidentes, se está actuando para mejorar las infraestructuras, aumentar la vigilancia y también la información que se le ofrece al conductor. Ahora, esta política se está extendiendo a las CCAA. Es un tema que requiere una continua dedicación, ya que, igual que hay puntos negros que desaparecen, pueden aparecer otros nuevos cuando, por ejemplo, se crean accesos a un centro comercial o una urbanización que modifican el tráfico del entorno.
Existen motoristas que cometen excesos, pero también muchos otros que son respetuosos con las normas de circulación. Da la sensación de que cuando en la DGT se refieren a los moteros, pagan justos por pecadores…
Durante un tiempo hubo un error en el planteamiento: los motoristas culpaban a la Administración de ser responsable de los accidentes –por la ausencia de vallas seguras, entre otros aspectos- y aquélla les acusaba de cometer excesos de velocidad. Ahora, la relación es más fluida y no sólo se atienden sus demandas de seguridad, sino también la convivencia entre las motos y el resto de usuarios de la vía. En cualquier caso, debemos seguir vigilantes, ya que el parque motociclista se ha incrementado considerablemente en España y Europa en los últimos años y, con este aumento, también se han registrado más accidentes en este sector.
La DGT y algunos fabricantes de automóviles han llevado a cabo acciones de educación vial en los colegios. Sin embargo, ésta no acaba de implantarse como asignatura…
Lo importante es que en los centros educativos se enseñen valores como pensar en los demás, compartir, cumplir las normas… Si se cumple esto, la seguridad vial entra sola. Y para ello, debemos contar con profesores concienciados, que trasladen esos valores y, por ende, la seguridad vial. Pero, más importante si cabe: en temas pedagógicos, el principal ejemplo lo dan los padres cuando se suben al coche, son los grandes pedagogos en materia de seguridad vial. Pero ésta no sólo debería empezar en los colegios y continuar en la autoescuela, sino prolongarse a lo largo de los años a través de cursos de conducción segura. Sería, sin duda, un buen modelo.
El pasado mes de julio, la DGT cumplió 50 años desde que fue creada como Jefatura Central de Tráfico. ¿En qué han cambiado los hábitos de los conductores españoles durante este tiempo?
Uno de los cambios más importantes ha sido el consumo de alcohol. Antes del carné por puntos teníamos un 4,2% de positivos en controles de alcoholemia, y el último año el porcentaje descendió al 1,9%. En el caso del cinturón de seguridad, el exceso de velocidad y el uso del casco, se puede decir lo mismo. La implantación de este permiso se ha traducido en un comportamiento más seguro.
Fuente original: Público.



























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