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Los mejores campings para disfrutar del verano en familia

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Si todavía no tienes claro dónde pasar las vacaciones de verano desde la CECC (Confederación Española de Camping y Caravaning) queremos proponerte algunas alternativas a lo largo de toda la geografía española para disfrutar de estos días de descanso de forma diferente, al aire libre y con múltiples opciones para que disfrute toda la familia. Los más pequeños de la casa serán los protagonistas.

El Camping Playa Poniente está situado en la localidad granadina de Motril. Gracias a su privilegiada situación, el camping ofrece una amplia oferta de actividades deportivas y relacionadas con la naturaleza que se pueden practicar en familia, así como la posibilidad de realizar visitas culturales de gran interés. Algunas de las actividades que se pueden realizar en familia son la práctica de submarinismo en las playas cercanas o deportes náuticos en el Real Club Náutico de Motril, situado a menos de 1 km. Pero, sin lugar a duda, el deporte estrella del camping Playa Poniente es el golf. Gracias a las magníficas instalaciones del Club de Golf Los Moriscos, toda la familia podrá disfrutar de una magnífica jornada.

El Camping Sangulí de Salou está pensado y creado para toda la familia, en especial, para los más pequeños porque aquí se encontrarán todo lo soñado y esperado para disfrutar al máximo de sus vacaciones de verano. A su vez, los padres podrán relajarse sabiendo que sus hijos están divirtiéndose de forma sana y segura en un entorno e instalaciones adaptadas y pensadas para ellos. En este complejo no hay sitio para el aburrimiento ya que ofrece una agenda repleta de juegos y actividades.

El Camping Sangulí cuenta con el Guli Club, un miniclub internacional pensado para niños de 4 a 12 años en el que se realizan diferentes talleres de maquillaje, máscaras, pinturas, manualidades… El recinto cuenta también con una minidisco donde los más pequeños pueden bailar y disfrutar a lo grande todos los días.

Un mundo pensado para los más pequeños

El Camping Ballena Alegre es otra de las opciones que nos propone la CECC para disfrutar con los más pequeños. Situado en la localidad de Sant Pere Pescador en la Cost Brava, ofrece un sin fin de actividades para toda la familia en un entorno privilegiado

Descubre Asturias

En la villa de Ribadesella se encuentra el Camping Ribadesella que cuenta con piscina climatizada con zona spa. Aprovecha para visitar las Cuevas de Tito Bustillo y el Museo Jurásico. También podrás disfrutar de carreras de caballos en la playa.

El caravaning, una opción de moda

En España aproximadamente unas 30.000 familias viajan en autocaravana y más de 200.000 en caravanas, a los que hay que sumar los más de 200.000 autocaravanistas y caravanistas europeos que nos visitan cada año. Se trata por tanto una tendencia al alza para disfrutar de unas vacaciones inteligentes, cómodas y sostenibles.

Fuente original: CECC.

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Decenas de autocaravanas cierran el paso a la guardería

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Los vehículos ocupan el espacio para coches y bus escolar

La guardería de Calahonda vivió ayer una rocambolesca situación ya que los padres que llevaron a sus niños a la guardería se encontraron con que no podían aparcar ni apostarse a un lado porque decenas de autocaravanas ocupaban la zona destinada a los vehículos. Hasta el autobús escolar tuvo problemas para poder parar y dejar a los menores en su destino.

La guardería infantil Virgen del Mar de Calahonda, situada en la calle Álvaro de Bazán, fue la perjudicada por una práctica que ya viene siendo denunciada durante años por los dueños de campings y asociaciones vecinales.

Las autocaravanas tienen derecho a circular y estacionar donde lo haga cualquier tipo turismo, según la Ley. Sin embargo, son muchos los autocaravanistas que interpretan libremente el término ‘estacionar’ y acaban acampando: Bajan los toldos, sacan las patas del vehículo, las mesas plegables y ocupan espacio público, impunemente.

Según el presidente de la ELA de Calahonda, Manuel Estévez, éste es uno más de los problemas de depender de Motril, puesto que ven cómo pasa la Policía Local al lado de las autocaravanas y miran para otro lado. “Hasta que no tengamos nosotros nuestros propios agentes, ésta seguirá siendo una ciudad sin ley”, comenta.

Pese a que las autocaravanas tienen prohibido aparcar en estos lugares por una ordenanza local del Ayuntamiento de Motril -término municipal al que pertenece el anejo caleño- y el Consistorio de Salobreña, no hay más que darse una vuelta por esta zona de la Costa para contarlas por cientos.

En concreto, es fácil verlas en los TH1 y TH2 salobreñeros, Playa Granada, Poniente, Carchuna, Calahonda, en zonas de aparcamientos. En las playas está prohibido acampar en cualquier lugar, aunque no lo diga una norma local.

Proliferan como las setas en esta época del año en busca de destinos más cálidos, mientras que la ola de frío polar azota Europa. Y qué mejor que la Costa Tropical, a un coste muy reducido, por lo menos más barato que los que se gastan unos euros en un camping, y con una serie de servicios todo el año. Ahora suelen venir jubilados extranjeros, principalmente holandeses, alemanes y nórdicos.

Aparte de la competencia desleal que aseguran que ejercen, empresarios y vecinos se quejan de los problemas de insalubridad y mala imagen que causan, ya que se pueden ver algunos con los tubos de desagüe ‘flotando’ sobre la arena y los restos de basura que dejan abandonados antes de arrancar su motor y cambiar su rumbo hacia otro lugar de vacaciones.

Fuente original: Granada Hoy.

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Verano de tiendas

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La ocupación de los campings españoles crece. Cada vez hay más personas que se dejan seducir por esta forma de vida natural y libre

Hubo un tiempo en el que ir de acampada consistía en coger los bártulos, meter a toda la familia en el coche y plantar la tienda en un lugar tranquilo. Sin rendir cuentas a nadie ni hacer reserva previa. «Sólo nos preocupaba no olvidarnos la nevera, el camping gas y el saco de dormir. Instalábamos el chiringuito donde más nos gustara en la costa andaluza, y disfrutábamos en familia». Así recuerda sus vacaciones de infancia Elisa Mesa, una granadina de 35 años. Sin grandes comodidades, en plena naturaleza, lejos del bullicio de la ciudad. Su padre es frutero, y por aquel entonces tenía un camión con el que se iban de vacaciones. «Era una tortura. Algunas noches se me resentía mucho la espalda». La cosa fue cambiando. La acampada libre se prohibió, las incómodas esterillas dieron lugar a las camas hinchables y la familia de Elisa empezó a ir a campings. Ella lo sigue haciendo, ahora con su marido y sus hijas, y no lo cambiaría por un hotel. Así desconecta de la rutina y se reencuentra con la naturaleza, que tan lejana le parece en la ciudad. Para Elisa, no es solo su manera de veranear; es su manera de entender la vida.

Los primeros campings de España se abrieron en los años 50 en Gerona. Su enclave estratégico, entre España y Francia, a los pies de los Pirineos y bañado por el Mediterráneo, permitió el desarrollo del sector. Al principio no eran más que explanadas desnudas con precarios aseos y duchas generalmente de agua fría. En los 60 se extendieron, sobre todo a la costa mediterránea, coincidiendo con la apertura al turismo. Los españoles tardaron en encontrarle el gusto, pero una vez lo hicieron, a finales de los 70, la cifra de campistas nacionales no ha parado de crecer, igual que el número de campings: cerca de 1.200 a día de hoy, con casi 700.000 plazas.

Los turistas extranjeros son unos enamorados de nuestros campings, que se sitúan entre los mejores de Europa. La proximidad hace que los franceses sean los más numerosos en los meses de temporada alta: el año pasado, cerca de un 30%. Los nórdicos, en cambio, son los principales clientes de los campings costeros que no cierran en invierno.

Tras unos años en los que las cifras de usuarios apenas se movieron, la tendencia ha cambiado. En la primera mitad de 2010 la ocupación aumentó un 3,4% respecto al mismo periodo de 2009, y casi un 27% respecto a 2008, y es el único alojamiento no hotelero en el que este dato se ha incrementado significativamente. La primera interpretación es que la crisis está haciendo que muchas familias opten por ir de camping porque es más económico. «No es el único motivo. Estamos haciendo una promoción muy fuerte y percibimos un cambio de mentalidad en la gente: ya no lo consideran una actividad de segunda», afirman los responsables de la Federación Española de Campings y Parques de Vacaciones (FEEC).

El salto cualitativo que han protagonizado las instalaciones ha ayudado a este cambio de percepción. Algunos campings son complejos en mayúsculas, sin nada que envidiar a las ciudades de vacaciones de cemento. Cuando Valentín Ruiz, de Mondragón, en Guipúzcoa, empezó a ir de camping, hace más de 20 años, su única opción era dormir en tienda. «Ahora es un lujo. Las parcelas tienen toma de corriente y de agua, los bungalows son más cómodos que algunos hoteles», afirma desde el camping Picos de Europa, en Onís, Asturias.

Hace cuatro años, él y su familia alquilaron una autocaravana, y se sintieron tan a gusto que compraron una. «Desde entonces, no hemos parado. Los fines de semana nos escapamos a lugares cercanos». El caravaning ha crecido en España por encima de la media europea. «Son yates sobre ruedas, tanto por comodidades como por precio: alrededor de 80.000 euros», señala Carmen López, propietaria del camping Playa de Poniente, en Motril, Granada. «Es gente a la que le gusta la vida natural, con un poder adquisitivo alto, que aleja el estereotipo del camping como lugar de vacaciones barato».

Con el cielo como techo

Juan Pérez, de Jerez de la Frontera, en Cádiz, fue por primera vez a este camping asturiano poco después de que lo inauguraran, a finales de los 80. Dos décadas después ha vuelto con su mujer y su hijo, y los cambios le han asombrado. «Han aumentado mucho los cuartos de baño y duchas, y el servicio de limpieza es constante». Juan también tiene autocaravana, pero este año ha preferido la tradicional tienda de campaña. «La niña ha pegado un estirón y no cabe en la litera. Así que hemos montado nuestra choza en medio de la naturaleza». Eso es lo que buscan los campistas: disfrutar de la libertad de vivir sin muros ni puertas, con el cielo como techo, rodeados de vegetación. «A la gente no sólo le atrae la playa; también la amplitud y los espacios verdes», revela Carmen López. En el caso del camping asturiano, es aún más evidente. «Aquí sólo hay montaña y naturaleza», explica Ramón Álvarez, su propietario. «A los campistas les encanta despertarse con el canto de los pájaros, sentir la brisa de la mañana, notar si llueve o hace sol…».

Las familias aprovechan sus vacaciones para reforzar sus lazos afectivos. La convivencia alejada de lujos, en un espacio reducido, hace que el roce sea inevitable. Las fricciones también se notan más. «Pero se olvidan antes», dice Juan. Él desayuna cada mañana con su mujer y su hija en su parcela. «Es muy importante. Nos permite empezar el día charlando tranquilamente». Para Elisa, además, es una forma de ampliar sus amistades. «En un hotel, cierras la puerta y estás solo. Aquí estás en contacto continuo con la gente, aprendiendo y enseñando. El camping es como un gran hermano». No hay pudores que valgan. «Aunque no nos conozcamos, siempre saludamos al pasar por una parcela. Y a los dos días, ya estás tomando café con esa persona».

Los niños disfrutan mucho. «Me encanta ver a mis hijas alejadas del ordenador», afirma la granadina. «Juegan con otros niños, se pelean, se arreglan… Y los mayores estamos más libres, porque sabemos dónde están». No hace falta que se alejen para divertirse. Niños y mayores disponen de todo tipo de instalaciones recreativas: piscina, pistas de tenis y pádel, cancha de baloncesto… En el camping asturiano incluso tienen un pequeño centro turístico para que los montañeros planifiquen sus rutas. En el camping de Motril, Elisa y su familia pueden vivir tranquilamente sin usar el coche para desplazarse. «Para ir a la playa sólo tenemos que curzar un pequeño paseo».

«¡Y además son baratos!», exclama el propietario del camping de Asturias. Si tomamos como ejemplo a una familia de cuatro personas, pasar una semana en una parcela, en tienda o caravana, con toma de agua y luz, puede costar entre 250 y 300 euros. Si optan por un bungalow, la media es de 600 euros. «Aun así, la gente ha reducido el número de noches que pasa», afirma Carmen López. «No hemos subido el IVA para no modificar los precios iniciales». Tanto el camping de Carmen como el de Ramón están este verano prácticamente al 100%. Cada vez hay más gente que se deja seducir por la vida natural, lejos del alboroto de la ciudad y a un precio muy razonable. «Pero no todo el mundo está dispuesto a probarlo -sentencian desde la FEEC-, porque ir de camping es más que ir de vacaciones; es una filosofía de vida».

Fuente original: Ideal.

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Los turistas incómodos de la Costa de Granada

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Por culpa de la masiva entrada de autocaravanas Calahonda ha perdido este año su bandera azul

La Costa Tropical, un destino que presume de ser acogedor y de mimar a todos sus visitantes, tiene sin embargo unos turistas ‘incómodos’, a los que muchos residentes ponen malas caras y los Ayuntamientos costeros vetan en sus playas. Son los autocaravanistas, que vuelven a estar, un verano más, en el ojo del huracán. Se cumple un año de la ordenanza municipal que les impide estacionar en Motril, Almuñécar mantiene enormes carteles para anunciar el bando que también les veta en su paseo y por si les faltaba algo a los autocaravanistas, que se sienten «injustamente perseguidos», la ELA de Carchuna-Calahonda está que trina porque les culpa de la pérdida de la bandera azul de su playa. Los informes negativos de Costas, alertando sobre la presencia masiva de estos vehículos en el dominio público marítimo terrestre de la playa de Calahonda, ha pesado más que sus aguas cristalinas y la Fundación europea que concede las banderas azules les ha arrebatado el preciado galardón.

La Ley ampara a los autocaravanistas: tienen derecho a circular y a estacionar donde lo haga cualquier turismo. El problema llega cuando se toman con manga ancha el término «estacionar» y acaban acampando no sólo en la playa -lo que está prohibido para cualquiera- sino en los aparcamientos de zonas cercanas. Bajan los toldos, sacan las patas del vehículo, las mesas plegables… y en pocos minutos hay montado un auténtico chiringuito. Esto tiene multa de Costas.

120 euros de multa

El Servicio Provincial de Costas ha plagado las playas de carteles informativos con las prohibiciones recogidas en el artículo 33.5 de la Ley 22/88 de Costas y advierte de la presencia de vigilantes y de la Guardia Civil para controlar estos vehículos. No obstante el número de sanciones impuestas es reducido, 20 en un año.

Los Ayuntamientos costeros de Motril y Almuñécar sí se lo han tomado más a pecho y han asumido competencias en la materia dotándose de ordenanzas que les permiten dar un paso más al prohibir las autocaravanas en los paseos y zonas turísticas. Tan sólo en Motril, la Policía Local ha realizado 105 actuaciones, en el año de vigor de la ordenanza, para echar a los autocaravanistas de las playas de Poniente y Playa Granada y otras 32 «operaciones especiales» en Carchuna y Calahonda. «Estamos haciendo cumplir la ordenanza por las buenas, los agentes levantan las autocaravanas y les piden que se marchen porque en los aparcamientos de la playa no pueden estar, queremos concienciar más que sancionar aunque si no hay más remedio se pone la multa», advierte el concejal de Turismo de Motril, Francisco Villoslada.

En Salobreña han sido más pragmáticos -o sibilinos, según se mire- y han echado a las autocaravanas del paseo sin necesidad de aprobar una normativa que las prohíba. Para evitar que estos vehículos estacionasen, el Ayuntamiento cambió los aparcamientos de línea del paseo a batería, con lo que las autocaravanas no caben físicamente -se meterían en la calzada- y se han marchado, aunque siempre encuentran refugio en otros puntos como La Caleta. Las protestas de los campings, de los vecinos de Playa Granada o los residentes de Calahonda, que acusan a los campistas de dar mala imagen turística o dejar basura, impulsaron la elaboración de las normativas. «Durante el invierno hemos tenido más de 30 caravanas todos los fines de semana en primera línea de playa. Hacen fiestas y es insufrible», critica Juan Sánchez, que tiene una casa en la playa de Calahonda.

Para el alcalde pedáneo, Manuel Estévez, la presencia de autocaravanas en su playa es un problemón y no acaba de dar con la tecla de la solución. Estévez ha solicitado una reunión con el ministerio de Medio Ambiente para pedir a Costas más vigilancia y para estudiar soluciones ya que las caravanas se encuentran en una zona considerada de dominio público marítimo terrestre y por tanto de su competencia. «Aparcan en la placeta detrás del hotel El Ancla, que es dominio público, es igual que si lo hicieran en la orilla. Yo no puedo cerrar el pueblo, ahí no podemos poner vallas porque es el acceso de las viviendas. La situación es complicada», señala Estévez. «Además se citan por los foros de internet y lo de las multas tiene poca utilidad porque la mayoría son extranjeros y los trámites son muy complicados, no les llegan nunca», añade.

Y en esos mismos foros, los autocaravanistas expresan su indignación por las «persecuciones a las que estamos sometidos, ya está bien de tratarnos como delincuentes». El delegado en la Costa de Granada de la Asociación Andaluza de Autocaravanistas, Fernando Cruz, pone voz y argumentos a estos turistas itinerantes. «La ordenanza municipal de Motril es nula, no puede ir contra una ley superior como la de tráfico. Tenemos derecho a estacionar donde lo haga cualquier otro vehículo y eso es así aunque no les guste», reivindica. Cruz muestra su enfado por las medidas que han tomado los municipios costeros contra los autocaravanistas.

«Motril está tomando fama en toda Europa porque persigue a los autocaravanistas y los carteles de Almuñécar son ilegales. Los Ayuntamientos se están tomando una potestad que no tienen», reprocha. Y recuerda: «En la normativa de tráfico no hay disco de prohibición de las caravanas». El representante de los autocaravanistas considera muy desagradables los enfrentamientos de los autocaravanistas con los agentes de Motril y apunta que en muchos municipios andaluces, como Cartaya (Huelva), donde acaban de celebrar un encuentro a nivel andaluz les reciben con los brazos abiertos. Advierte además a los ayuntamientos que no están los tiempos para vetar turistas y desperdiciar ingresos, vengan de donde vengan.

UN AÑO DE ‘VETO’

138: Desde que entró en vigor la ordenanza, hace un año, la Policía Local de Motril ha realizado 32 operaciones especiales de vigilancia y levantamiento de caravanas en Carchuna y Calahonda y 105 en Villa Astrida, el Pelaíllo o Playa Granada.

20: En todo 2009, la Dirección general de Costas tan sólo puso 20 multas a caravanas por estacionar o acampar en todo el litoral.

Fuente original: Ideal.

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Los vecinos exigen soluciones urgentes para Playa Granada

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Sus demandas son, entre otras, la regeneración del litoral con nueva arena, el control de los focos contaminantes, la Policía de Barrio y la eliminación del botellón en la arena

“A las playas de Motril se les ha prestado desde siempre poca atención”. Ésa es la sensación que tiene Valeriano Ferreira, presidente de la Asociación de Vecinos de Playa Granada, máxime cuando se acaban de quedar sin playa, por enésima vez, y la temporada estival está encima. El invierno ha sido muy duro, pero la primavera, y sobre todo el fin de la misma, no ha mejorado mucho las perspectivas. Los temporales las han perjudicado, lógicamente, pero, según los vecinos, no es ésa la única causa.

“¿Cuántos años lleva la playa igual? ¿20 o 30 años?”, se pregunta él y le secundan otros representantes de las asociaciones de las playas de Motril, que se quejan de que las administraciones no han hecho -”ni parece que vayan a hacer”- inversiones significativas en turismo e infraestructuras en Motril a corto plazo.

Entre otros puntos, reclaman la resolución definitiva con espigones de la falta de arena en Playa Granada. Según Francisco Villoslada, teniente de alcalde Turismo de la localidad motrileña, “es una competencia de la Dirección Provincial de Costas”, pero lo cierto es que la playa está en un estado lamentable, nadie hace nada por remediarlo, mientras que los propietarios de los negocios de la zona se echan a temblar porque los turistas ya están aquí.

Aparte, se une el hecho de que este año no se ha producido la regeneración de arena de otros años (la última fue a finales de diciembre) debido a la negativa de los vecinos (dicen que se tirarán al suelo delante de las máquinas) como medida de presión para que se coloquen las escolleras.

También Costas parece cautelosa ante esta medida por la posibilidad de que afecte a la Zona de Servidumbre Arqueológica, tal y como adelantó este periódico.

La Unión de Asociaciones de Vecinos de la Playa de Motril, integrada por Santa Adela, Pueblo Mediterráneo, Playa Granada, Camino del Pelaíllo y Playa de Poniente suscribió un documento con 20 puntos, que entregó en el Ayuntamiento en febrero y, asegura, todavía no ha sido contestado por ninguna autoridad municipal.

Sus quejas están fundamentadas en el “gran déficit histórico de inversiones y proyectos en la playa de Motril, así como a la falta de previsión hacia un futuro”. En ese sentido, este documento buscaría “potenciar el futuro socio-turístico de la zona, con servicios de calidad e infraestructuras adecuadas”, según sus promotores.

Por unanimidad reclaman la solución definitiva del problema de las inundaciones, eliminar los malos olores y vertidos por parte de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) y la depuradora, así como el control de la contaminación a causa de las partículas en suspensión existentes en la zona de influencia del Puerto o la mejora en los transportes.

Piden bastantes más cosas. Entre otras, situar el mercadillo en la playa del Cable, recuperar la Policía de Barrio o eliminar completamente la presencia del botellón en cualquier zona de la playa: “No es justo que quienes invierten en un apartamento al día siguiente tengan que estar tumbadas en una arena en la que huele a orina”, argumentan, y añaden que una buena idea sería promover actividades alternativas para los jóvenes.

Los firmantes reclaman la construcción de un paseo marítimo en Playa Granada, el cambio de todas las luminarias del actual, la completa urbanización del Pelaíllo o la contratación de un pediatra en la playa.

Se pide, asimismo, el cumplimiento de la ordenanza municipal en materia de autocaravanas y más mano dura en temas como la contaminación acústica y las carreras ilegales de vehículos que se realizan en la zona aledaña al paseo marítimo.

Otro de los puntos es el control de accesos a la Playa de Poniente entre las distintas urbanizaciones y el pavimentado de dichos accesos. Así, se exige una ordenación del tráfico basada en un mejor aprovechamiento.

Por último, a las asociaciones les gustaría participar en la redacción del pliego de condiciones de los chiringuitos.

Fuente original: Granada Hoy.

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Un mes de baños de sol en la Costa de Granada: 300 euros

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Extranjeros jubilados pasan el invierno en el litoral granadino

Al pasear por un camping de la Costa Tropical en pleno invierno -hay cuatro: Castillo de Baños, Don Cactus (Carchuna), Poniente y Playa Granada- una molesta sensación que se llama envidia corroe las tripas de cualquiera. Mientras que unos doblan el espinazo, los habitantes de estos establecimientos turísticos, se tumban al sol a dejar pasar el tiempo, a leer o a hacer un sudoku. Son extranjeros jubilados que huyen del frío y viven a base de inyecciones regenerativas de sol y tranquilidad. En los campings del litoral granadino han encontrado un refugio donde pasar los inviernos a precios muy económicos y rodeados del sabor y el gracejo español que tanto les entretiene.

La crisis apenas ha afectado a los campings que tienen una clientela fiel que acude a ellos pase lo que pase

El camping Don Cactus tiene ahora un 95% de ocupación. Sus clientes, en invierno, son casi todos extranjeros menos algunos campistas de fin de semana que llegan desde Granada o Jaén. En verano, el panorama cambia por completo y las calles de este ‘poblado’ se llenan de bullicio y de familias españolas. Los ‘guiris’ para entonces se han marchado. Desde Semana Santa ya se sienten amenazados por los autóctonos y su alto tono de voz. Ellos prefieren la calma aunque tienen relaciones exquisitas con los turistas nacionales: sonríen a sus niños como abuelitos adorables de cuento y derrochan la amabilidad que les fluye por sentirse como en el paraíso.

Los extranjeros llegan con sus autocaravanas, montan su porche y se disponen a ver pasar los fríos inviernos de su tierra de lejos, muy de lejos.

Esta forma de exilio es apta para pensionistas porque tanto en Don Cactus como en Poniente, el mes, para dos personas, ronda los 300 euros. En verano las tarifas crecen y un mes saldría por 900 euros, según indica Carmen López, propietaria del camping Poniente.

Helen y Giorgio chapurrean español tras sus años de experiencia costera. Son de Holanda y dicen que allí, ahora, «hace mucho frío. Bajo cero». Conocieron el camping de Carchuna en una revista de su país, y ahora pasar los meses aquí les encanta. «El clima y las personas son especiales», dicen con agrado y afrontando el viento en ropas veraniegas y sin despeinarse.

La crisis no frena a estos matrimonios amantes de los rayos solares que pagan sus estancias con la pensión. «Algunos la tiene de 400 euros y hay otros que hasta de 11.000», cuenta como anécdota Álvaro García gerente de Don Cactus y Castillo de Baños.

En el camping de Carchuna todo está pensado y adaptado a los extranjeros: hay prensa internacional y se dan clases de español y de salsa. Las lecciones de ‘spanish’ son para manejarse por los comercios de la zona, aunque según cuenta Álvaro, a ellos les hacen falta pocas guías. «No paran, recorren todo. Conocen Los Guájares y una vez me encontré a unos en el camino entre La Garnatilla y Jolúcar. No sé cómo encuentran esas cosas».

El propietario de estos dos campings apunta que hay una cosa que les vuelve locos a todos: las naranjas. Colgados de las autocaravanas tienen todos un saco de esta fruta que compran en Lecrín. «Hemos ido al restaurante Los Naranjos y hemos comprado allí. Hacemos mermelada con las naranjas», explica Eric, de Dinamarca, que recientemente ha invitado a sus vecinos de parcela a churros, algo desconocido para los recién llegados.

Álvaro García indica que la clave de que a los campings no les haya tocado la crisis de lleno es la fidelidad de los clientes. A quien le gusta este tipo de turismo no renuncia a él y por eso ha notado un descenso de ocupaciones de un 1%, algo simbólico comparado con los hoteles u otros negocios turísticos. El gerente de Don Cactus aclara que no están llenos porque la gente que no tiene dinero para ir a hoteles acuda a ellos. Los que se hospedan en un camping lo hacen porque entra dentro de su filosofía de vida, porque disfrutan al aire libre y valoran los vínculos sociales y afectivos que se crean, entre otras cosas.

«Nos encanta. Ahora vamos a cocinar para todos. Es que, quedarte en Granada te sale más caro», comenta un grupo de amigos de la capital que pese a la crisis no renuncia a dormir a los pies de la playa de Carchuna, en un oasis entre un mar de invernaderos.

Cuenta Álvaro García que Don Cactus está más enfocado a alemanes y nórdicos y Castillo de Baños a los ingleses, a los que adaptan el camping con una serie de detalles especiales para que se sientan cómodos. A estos sí que la bajada de la libra les está haciendo daño. Aún así, siguen disfrutando de sus meses con buen clima.

En Don Cactus hay un supermercado con un estante sólo con comida para ‘guiris’ y en el restaurante están acostumbrados a preparar cenas a las cinco de la tarde. No les gusta que les digan que mañana les resolverán los problemas y eso lo sabe bien la chica de la recepción que busca dentistas o coches de alquiler para ellos. Así, están en la gloria. «Me gusta el buen mantenimiento del camping y la Venta Luciano», apunta un campista holandés visitante de La Alpujarra como los demás. A Patrick y Simone que son de la Borgoña, además de la buena temperatura les apasiona «el Mercadona».

Carmen López, propietaria del camping de Poniente explica cómo ha habido que adaptarse a las nuevas tecnologías. «Hemos tenido que poner wifi porque ellos tienen portátil y se comunican con sus nietos por Skype», dice refiriéndose a sus clientes holandeses, suecos, franceses…

Dolores, una de las clientes fieles de este camping es una granadina que lleva viniendo 20 años y que ha criado allí a sus hijos. «Venimos porque nos gusta, sin pensar en lo económico», dice mientras barre su parcela para instalarse. Unas jóvenes francesas desayunan a lo grande a las puertas de un bungalow, hace sol, hay silencio, y el mar se divisa a lo lejos. Además, indica López, todos estos extranjeros dan vida al comercio local y a la zona. «Por cada 200 euros que gasten en comercios de Motril les regalamos una estancia», dice la propietaria de Poniente.

Unos vienen para bucear otros para jugar al golf en Playa Granada, todos para relajarse y disfrutar de la vida. Los campings de la Costa no son competencia, son amigos y todos se promocionan juntos. Ofrecen una parcela en la gloria.

Fuente original: Ideal.

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Una polémica que todavía está vigente

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Los autocaravanistas que en vez de situarse en los campings lo hacen fuera, por ejemplo en los aparcamientos de Playa Granada, son el caballo de batalla de estos establecimientos, que aseguran que ensucian con sus vertidos y que les hacen una competencia desleal. «Yo tenía un cliente que al ver a los autocaravanistas se ha plantado fuera», apunta Carmen López que la semana pasada llamó al Ayuntamiento de Motril para que se cumpliera, de verdad, la ordenanza que aprobó en septiembre y retirase estos vehículos de los alrededores de la playa.

Sin embargo, hay muchos detractores de esta ordenanza que prohíbe las autocaravanas. Solo las permite durante el día, sin que el vehículo esté ocupado y en lugares habilitados para ello.

Ahora 210 personas del Club Aire Libre Mulhacén y particulares han presentado sus firmas para mostrar su disconformidad con esta normativa municipal.

Los firmantes dicen que la ordenanza va «en contra de diversas sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional que amparan el uso de las autocaravanas como vehículos-vivienda, sin condicionar que esta utilización sea realizada dentro o fuera de campings o lugares habilitados».

Además dicen que como el Ayuntamiento motrileño no tiene habilitada ningún área para autocaravanas en su término municipal «eso obliga a entrar en algún camping de la zona con el consiguiente beneficio para sus propietarios».

Así, estas personas contrarias a la ordenanza dicen que los ayuntamientos pueden regular estos turismos creando «áreas de servicio para ellos que dispongan de toma de agua y alcantarillado, evitándose así los vertidos incontrolados». El Ayuntamiento de Motril tendrá que pensar si le parece acertada esta propuesta.

Fuente original: Ideal.

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Motril impide la acampada de autocaravanas con sanciones que alcanzan los 450 euros

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El Ayuntamiento da la aprobación definitiva a la ordenanza turística que regulará a estos vehículos

Los propietarios de autocaravanas que incumplan la nueva ordenanza municipal, aprobada de forma definitiva por el Ayuntamiento de Motril, podrán ser sancionados con multas que oscilan entre los 90 y los 450 euros, si la infracción se considera grave, al igual que si se incumple la prohibición de estacionar en playas recogida en la normativa andaluza.

La nueva ordenanza, impulsada desde el Área de Turismo, da respuesta a la demanda de los vecinos de las zonas turísticas de Motril, que llevaban años pidiendo una herramienta para acabar con la impunidad de estos vehículos que suelen acampar en la playa o las zonas de aparcamientos cercanos durante todo el año, así como las protestas de los campings, que consideran estas prácticas una competencia ilegal.

Así lo indicó el concejal de Turismo, Francisco Villoslada, que recordó que la ordenanza se puso en marcha «tras las continuas quejas de los vecinos y de los campings de todo el municipio». El objetivo de la ordenanza, según el edil, pasa también por preservar los recursos y espacios naturales del litoral y su entorno. La ordenanza intenta garantizar también la seguridad de las personas y la debida rotación de los aparcamientos públicos, a la vez que asegurar que se cumple la prohibición de acampada libre recogida en la normativa autonómica andaluza.

No será sin embargo una persecución a las autocaravanas, que podrán estacionar pero no acampar. O sea, la norma recoge que sí está permitido el estacionamiento de estos vehículos, siempre que no haya personas viviendo en ellos. Queda prohibida la acampada y en el caso de las playas, también el estacionamiento.

Fuente original: Ideal.

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Condenado por intentar robar dos bicicletas de una autocaravana en Playa de Poniente

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Un Juzgado de Motril ha condenado a un hombre a cuatro meses de prisión por un delito de hurto en grado de tentativa al intentar robar dos bicicletas, valoradas en 510 euros, de una autocaravana que estaba estacionada en la motrileña playa de Poniente.

El condenado deberá además pagar al propietario de las bicicletas algo mas de 240 euros por los desperfectos ocasionados, según la sentencia, a la que ha tenido acceso Efe. Los hechos tuvieron lugar el pasado 5 de julio en la playa de Poniente de Motril, cuando el acusado, J.C.G.S., se llevó dos bicicletas sujetas a una autocaravana que estaba aparcada.

Tenazas

El hombre fue sorprendido por el propietario del vehículo cuando se encontraba desmontando las bicis, a las que causó desperfectos valorados en 240 euros. En el momento de la detención le fueron intervenidas unas tenazas de corte y una pieza cilíndrica de color negro de las usadas para ajustar el sillín de las bicicletas.

Fuente original: Ideal.

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La Oficina de Turismo de Motril ya cuenta con la primera máquina expendedora de Divertilina

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Francisco Villoslada ha presentado la iniciativa junto a los empresarios pertenecientes al grupo Tropiactivo, con la intención de crear una nueva fórmula de difundir la imagen y el turismo de la Costa Tropical

La primera máquina expendedora de Divertilina ya está funcionando en la Oficina de Turismo de Motril. Esta mañana se ha presentado esta iniciativa, con la que colabora el Área de Turismo del Ayuntamiento de Motril, parte del grupo de empresas que Tropiactivo, especializadas en turismo de aventura, y que aprovechan todos los recursos naturales de la Costa Tropical, tierra, aire y mar. Tropiactivo lo componen Gestión del Ocio, Parapente Tropical, Centro de Buceo Dardanus, Viento y Mar y Camping Don Cactus.

Francisco Villoslada, teniente de alcalde de Turismo, Agricultura y Pueblos Anejos en el Ayuntamiento de Motril y delegado de Turismo de la Mancomunidad de Municipios de la Costa Tropical ha expresado su satisfacción porque sea el propio empresariado el que proponga iniciativas tan novedosas como ésta. “Con sólo un euro podremos tener toda la información de la Costa Tropical en nuestras manos a través de un CD, pero además, se nos obsequia con un descuento del 50 por ciento en todas las actividades de las empresas de Tropiactivo, dos semillas de chirimoya cedidas por Telechirimoya y un souvenir de la comarca”, ha indicado Villoslada.

Por su parte, Álvaro García, gerente del Camping Don Cactus de Carchuna, ha explicado que la divertilina es “un nuevo concepto que viene de la unión de diversión y adrenalina, que son los dos ingredientes que se pueden conseguir al realizar las actividades de Tropiactivo”. Además, ha señalado que la intención es que el turista no se vaya cargado de folletos de los que al final se deshace rápidamente, sino que pueda tener y conservar toda la información turística de la Costa Tropical a mano siempre. El coste de la bola de divertilina es de un euro, que además irá destinado a instituciones con fines benéficos.

En cuanto a las actividades que se pueden realizar con el descuento en las empresas de Tropiactivo, en cuanto al Parapente Tropical, Marisa Márquez ha informado sobre una de las novedades, que es el paratrike, que es el más seguro, va a cuatro tiempos y se despega desde la propia arena de la playa. “Es el más solicitado por personas de mayor edad que también quieren disfrutar de las sensaciones del parapente, pero de una forma menos arriesgada”, ha comentado.

Otra de las opciones es la de navegar en un velero. En este caso ha sido José Sánchez, de Viento y Mar, quien ha explicado que hay varias posibilidades dependiendo del estado del mar: “tenemos a los más aventureros y también opciones para los que quieren más calma, incluso con opción de ver las puestas de sol desde el propio velero”.

Desde el Centro de Buceo Dardanus, Mónica Carrillo ha explicado que se oferta el bautizo de buceo para las personas que no están aún familiarizadas, y se da un paseo submarino por las aguas de la Costa Tropical. Hay que señalar que además, se ofertan actividades de espeleología, paint ball, puenting además de alojamientos en bungalows.

La máquina expendedora de divertilina está ya funcionando en la Oficina de Turismo de Motril como prueba para ver cómo reacciona el turista ante esta nueva forma de ofrecer información y publicidad de la Costa Tropical. La intención es que con el tiempo permita difundir una amplia gama de productos de la comarca y que otras empresas se adhieran y ofrezcan sus descuentos o promociones a través de las cápsulas de divertilina.

Fuente original: Motril Digital

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