Las tecnologías de iluminación que montan los vehículos más modernos habían hecho que la normativa que obliga a llevar luces de repuesto se quedara obsoleta. En muchos modelos de automóviles resulta imposible que el dueño cambie sólo las lámparas, además de ser una operación no exenta de riesgos. El Gobierno, se lo adelantábamos hace casi dos años, ha decidido poner resolver esta situación modificando el Reglamento General de Vehículo con una orden ministerial que elimina la obligación de llevar lámparas de repuesto en el vehículo. Un reciente estudio, además, señalaba que apenas el 40% de los automovilistas se ponía en manos de un profesional para cambiar las luces del coche en un taller.

La modificación del reglamento se publicará en “unos días” en el Boletín Oficial del Estado (BOE), según fuentes del Ministerio del Interior, que explicaron que ya no tiene sentido multar por no llevar luces de recambio, porque “muchos coches actuales no permiten que las bombillas se cambien así como así”.

Es el caso de los faros de xenón, que reciben tensiones eléctricas de hasta 30.000 voltios, o de otros tipos de bombillas que sólo pueden ser manipulados por un experto en un taller, ya que, para sustituirlas, es necesario desmontar el parachoques o la batería.

En octubre de 2008, el director general de Tráfico, Pere Navarro, anunció que iba a iniciar los trámites para que llevar en el coche un juego de luces de repuesto dejara de ser obligatorio y pidió perdón a los “ciudadanos víctimas de este desajuste”. En este sentido, en el año 2007, más de 13.000 conductores fueron multados por este motivo.

Desde entonces, los agentes de la Guardia Civil han dejado de cobrar la multa de 150 euros que imponían antes a los conductores a los que sorprendían sin un juego de luces de recambio, aunque siguen advirtiendo al conductor de que deben “remediar” la situación para seguir circulando, aseguran las mismas fuentes de la DGT.

Fuente original: AutoProfesional.

Artículos relacionados: