Una autocaravana, una moto y 165 kilos de basura fueron retirados de la antigua fábrica

Cuatro personas, un perro, una autocaravana, una motocicleta y 165 kilos de basura. Ésos eran los «inquilinos» de la antigua fábrica de vidrios de La Trinidad, que fue desalojada ayer tras la denuncia de la empresa propietaria del terreno, Edificarte Promoción Inmobiliaria. El edificio de la avenida de Miraflores, cuya nave central, chimenea y hornos están catalogados como Bien de Interés Cultural, fue «vaciado» a primera hora de la mañana por un dispositivo compuesto por siete agentes de la Policía Nacional, tres de la Local, los representantes del juzgado y operarios de Lipasam y el Zoosanitario. Después de dos horas, los alrededores de la zona comenzaron a ser tapiados para evitar que vuelvan a introducirse nuevos «visitantes».

Los ocupantes pertenecían a dos categorías muy diferentes. Unos eran los miembros de un colectivo que se encargó originalmente de adecentar un recinto que estaba olvidado por la propietaria y las autoridades y organizaban actividades culturales y sociales. Otros, los integrantes de algunas familias rumanas, que sí habían despertado los recelos y denuncias de los vecinos del barrio.

Los «ocupas» en el sentido más clásico del término eran incluso bien vistos por algunos, como Basilio Moreno, presidente de la plataforma ciudadana Salvemos la Fábrica de Vidrios. «No han dado problemas, han demostrado que eran decentes y han sido fundamentales para la limpieza y el mantenimiento de un edificio que estaba en unas condiciones lamentables pese a su historia», indicó.

Moreno, que mostró su solidaridad con los desalojados, destacó el buen clima en el que transcurrió la operación. «Los policías les han dejado recoger sus cosas y ellos no han opuesto resistencia», afirmó.

Marco, uno de los «ocupas», reconoció que sabían que su expulsión era «inminente», por lo que había «cierta apatía» en el colectivo. El futuro de la fábrica ahora es una incógnita.

Fuente original: La Razón.

Artículos relacionados: