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La industria del metal pierde 8.000 empleos hasta septiembre
0La industria del metal se prepara para un otoño caliente en Catalunya. Los sectores del automóvil, la electrónica de consumo y los bienes de equipo han recortado un total de 7.975 empleos entre enero y septiembre mediante expedientes de regulación de empleo (ERE), según datos recopilados por CCOO.
En este periodo, un total de 42.434 trabajadores de esta industria se han visto afectados por suspensiones de empleo temporales. De esta manera, el balance de plantillas afectadas por la crisis asciende entre despidos y ERE temporales a 50.409 personas en el sector del metal.
Destacan las medidas que han adoptado Seat y Nissan, las dos principales empresas automovilísticas instaladas en Catalunya. Seat está aplicando un ERE que afectará a 7.789 trabajadores hasta diciembre y no descarta aplicar nuevas medidas a partir de enero, debido a la caída de la demanda de coches.
Con la vista en 2010
El Govern, por su parte, ha aprobado un expediente temporal en Nissan, que durará hasta el 31 de marzo de 2010 y afectará a 1.948 trabajadores de la planta de Barcelona. La empresa ha lanzado en el mercado la nueva furgoneta NV200 y espera empezar a remontar la producción el año próximo.
Destacan los despidos protagonizados por Roca Corporación –grupo que tiene su origen en el sector del metal–, que afectarán a 356 personas en sus plantas catalanas, y en la empresa gerundense de autocaravanas Sun Roller, que ha anunciado un recorte de 64 empleos.
Tan sólo en septiembre, se presentaron 24 expedientes temporales en la industria metalúrgica catalana, con un total de 969 trabajadores afectados. Estas cifran no incluyen los ERE que fueron aprobados durante el pasado mes, pero que se habían presentado con anterioridad.
Entre las empresas que han presentado suspensiones el pasado mes destacan el fabricante de electrónica de consumo Sharp (490 empleados) y la empresa de componentes del automóvil Grammer Automotive (189 empleados), con fábrica en el Alt Penedès.
El balance del periodo de enero a septiembre no incluye las dos crisis más recientes. Honda anunció el pasado viernes que deslocalizará la producción de motocicletas de su planta de Santa Perpètua de la Mogoda (Vallès Occidental) a Italia.
Crisis en Honda
La fábrica catalana tan sólo conservará las actividades de inyección de plástico y pinturas y la producción de un modelo de trial. En total, la empresa recortará 180 empleos. Ayer, la multinacional Lear anunció el cierre de la planta de Roquetes, que emplea a 521 trabajadores.
Según fuentes de CCOO, estas dos reestructuraciones pueden ser el inicio de una cascada de despidos en la industria por la conversión de los ERE temporales que hay en curso en expedientes de rescisión al no recuperarse la demanda.
El sindicato criticó ayer la pasividad de la Administración catalana a la que acusó de conocer de antemano las crisis de Honda y Lear y de no haber actuado para prevenirlas.
Entre las compañías que planean recortar plantilla en las próximas semanas figura Estampaciones Sabadell (Essa). La empresa retiró en julio el ERE que había presentado un mes antes y que afectaba a 223 de los 553 trabajadores de la plantilla de la fábrica de Palau–solità i Plegamans (Vallès Occidental).
La medida se tomó después de una huelga indefinida de la plantilla que logró paralizar las líneas de producción de Seat. Essa pactó con los sindicatos reducir el excedente laboral con la puesta en marcha de un plan de bajas voluntarias que remunerará con hasta 36 días por año a los trabajadores que lleven menos de diez años de antigüedad.
A los que lleven más tiempo se les ofrece 20 días por año y dos años de excedencia. Fuentes sindicales han explicado que, de momento, el plan de bajas no se ha cubierto y la empresa planea presentar de nuevo un ERE con despidos forzosos, según fuentes cercanas al grupo.
Manifestación contra el cierre de Lear
El grupo estadounidense Lear volverá a vivir una segunda gran manifestación con su nombre en Catalunya. La empresa cerró una planta de cables para automóviles en Cervera en 2002, que empleaba a 1.200 personas y se convirtió así en la primera multinacional que llevaba a cabo un deslocalización a gran escala.
Los sindicatos se manifestaron con pancartas y se movilizaron contra las políticas de la empresa, aunque no lograron evitar el cierre. Ayer, Lear confirmó la clausura de la factoría de Roquetes (Baix Ebre), que emplea a 520 personas. Los sindicatos prevén llevar a cabo una gran manifestación a principios de noviembre.
La dirección de Lear argumentó ayer que el cese de la actividad se debe a la poca competitividad y al descenso de la demanda del producto que se fabrica en esa planta: el cableado para los modelos 95 y 93 de Saab. “Las medidas que se han ido aplicando para mejorar la eficiencia de la planta de Roquetes hasta la fecha no han permitido dar continuidad a una fábrica que lleva cinco años acumulando pérdidas”, señaló Lear. Los sindicatos aseguran que parte de la producción se trasladará a Hungría.
La consellera de Treball, Mar Serna, señaló que mantendrá reuniones con los representantes de los trabajadores y la dirección, así como con los alcaldes de Roquetes y Tortosa (Baix Ebre). En este segundo municipio se encuentra la otra planta catalana de Lear.
Fuente original: Expansión.
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Autocaravanista-lapa
0Los propietarios de cámpings catalanes se han dado cuenta este año del aumento de una nueva modalidad de picaresca, que naturalmente se ha acentuado con la recesión económica. Se trata de lo que los empresarios del sector denominan el autocaravanista-lapa, el veraneante que estaciona su camioneta muy cerca de los cámpings de la costa y aprovecha (o succiona) los servicios de la instalación –piscina, bar, WC, duchas, fregadero, etcétera– sin pagar ni un euro.
Fuente (Extracto): El Periódico de Catalunya.
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El turismo catalán y el ruso salvan los muebles en la costa catalana
0Los viajeros españoles, sobre todo de Cataluña, crecen mientras cae el resto
La Costa Daurada se ha volcado con el turismo ruso, porque se perfila como amortiguador de la caída hostelera durante el verano de la crisis, mientras que en la Costa Brava también constatan que en julio “ha fallado más el turismo internacional que el nacional”, según los cálculos de Martí Sabrià, gerente de la Asociación de Hostelería de la Costa Brava.
El consejero de Universidades, Innovación y Empresa, Josep Huguet, calificó ayer de “nueva tendencia estructural desde 2005″ el creciente turismo interior. De hecho, apuntó que Cataluña vive “un auténtico fenómeno” en este segmento, que creció un 15% entre enero y junio de 2009. Los catalanes realizaron 3,8 millones de viajes y ocho millones de pernoctaciones en este periodo. Y hasta abril, los turistas españoles crecieron un 7,3%, hasta los 1,7 millones, mientras que el turismo extranjero cae.
La Generalitat también ha constatado el auge del turismo rural, los campings y los apartamentos, en detrimento de los hoteles, que se han lanzado a una carrera de ofertas. Sabrià explica que en Girona son los grandes establecimientos los que pueden hacerlo, aunque ello no evita que el mes de julio esté acabando con una tasa de ocupación del 50%, frente al 77% del año anterior.
Las previsiones oficiales en Tarragona también corroboran que todos los mercados caen, pero el ruso menos. A Tarragona llegarán menos visitantes de ese país que durante el verano pasado, cuando se registró un aumento anual del 20% en el mejor balance de turistas procedentes de Rusia desde que hay datos. Pero se superará en más del 5% el número de turistas rusos que llegaron a Tarragona en 2007, prevé la Oficina de Turismo de Cataluña (OTC). “En esta coyuntura son datos muy positivos”, subraya Tatiana Mikhaeleva, responsable de la oficina de Moscú de la OTC. Otros mercados como el británico y el alemán entran en barrena y apuntan a caídas superiores al 20%.
“Los rusos nos están salvando los muebles”, ilustra el vicepresidente de la Asociación de Hostelería de Tarragona, Francesc Vives. Su optimismo se explica porque seis de cada 10 turistas rusos que llegan al país se hospedan en Cataluña. De ellos, más de la mitad remojará sus pies en la Costa Daurada. “Mientras Rusia se mantenga a flote, la Costa no se hundirá”, pronostica Vives.
No se hunde pero salpica de bonanza a otras poblaciones cercanas. Folletos plagados de letras cirílicas se han multiplicado en los últimos meses en Reus, Tarragona e incluso otras localidades del Priorat.
“El ruso es un turista con inquietudes culturales, hace excursiones, le gusta conocer el territorio”, señala el gerente del Patronato de Turismo de Tarragona, Octavi Bono. En resumen, gasta más y lo reparte mejor. “Ofrece una variante del modelo de playa y cerveza”, añade el gerente de Turismo de Salou, Joan Manel Alonso. Por eso el Patronato ha estrenado este año una ambiciosa campaña publicitaria en territorio ruso.
En mayo, el promedio de gasto del turista ruso en la Costa Daurada ascendió a los 824 euros por estancia y por persona, casi 300 euros más que los turistas británicos, señala Mikhaeleva desde Moscú. El 3% más que el año pasado, cuando la crisis parecía lejos de los hoteles.
Por otra parte, los vuelos intercontinentales en el aeropuerto de Barcelona aumentaron un 4% hasta junio y transportaron a 728.511 pasajeros, 28.620 más que el mismo periodo del año anterior, según informó hoy el Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas (CDRA). El Prat conectó con tres nuevos destinos: Islamabad, Lahore y Vancouver.
Fuente original: El País.
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El turismo rural catalán esquiva la crisis
2Las casas llenan los fines de semana a costa de rebajar precios
El turismo tampoco se quedará al margen de la recesión. Tanto los viajes urbanos a Barcelona como el sol y playa se resentirán por la recesión que sufren varios de los principales países emisores de turistas, como el Reino Unido y Alemania. Pero muchos turistas catalanes dejarán de pasearse este verano por Hyde Park, en Londres, y de retratarse junto al Coliseo, en Roma. Las casas rurales se están beneficiando de las escapadas cortas que realizan los locales. Estos establecimientos esperan salvar los muebles, pero a costa de rebajar precios y llenar sólo los fines de semana.
Ofertas para llenar
Las cerca de 250 casas rurales de la provincia aguantan el tipo, puesto que la ocupación sólo caerá el 5%. “Habrá menos clientes que otros años, pero siguen moviéndose en cifras elevadas”, apunta Octavi Bono, responsable del Patronato de Turismo de Tarragona. El milagro viene de casa: el 95% de los clientes del turismo rural en Tarragona serán catalanes que veranearán en Cataluña, cuando en 2008 la cifra se movió alrededor del 80%.
La mayor afluencia de catalanes salvará la temporada, pero no evitará que la crisis haga tambalear el sector. Los clientes, conscientes de la alta competencia y con un bolsillo apurado, han desempolvado viejas tácticas de ahorro: vuelven los regateos en recepción y reclaman ofertas.
Ángeles Boronat, tarraconense de 38 años con el marido en paro, ilustra la tendencia. En enero planeó un verano que incluía un viaje a Rusia y una ruta por el Volga; en marzo lo rebajó a una visita a la región de la Toscana, pero al final está pasando los días en una casa rural de L’Espluga del Francolí. “Hemos ido recortando el presupuesto hasta quedarnos aquí, tan cerca de casa. Pero es precioso, seguro que volvemos. Aunque mi marido encuentre trabajo”, dice.
Ángeles jamás habría llegado aquí de no ser por la crisis. La Tarragona interior sigue eclipsada por Salou o Miami Playa. Las cifras evidencian el desequilibrio: las 2.300 plazas de turismo rural palidecen ante las 160.000 camas apostadas en primera línea de mar. “Las casas rurales pueden ser el producto refugio del sector, pero apenas tienen peso en Tarragona”, afirman en el patronato. Y ello pese a que el modelo turístico emite señales de agotamiento.
Estancias más cortas
Para Pilar es casi ya una liturgia. Cada verano reserva una semana en julio y otra en agosto para irse al Mas Ametller, una casa rural en Fontcoberta, un pequeño municipio que depende de Palau-Sator (289 habitantes). Ella, junto a su marido Gayetà, su hija Ana y su cuñada, también Pilar, se instalan en este rincón, en el interior del Baix Empordà, y se olvidan del mundo.
Es su lugar de vacaciones desde hace ya cinco años y no lo cambian, ni siquiera por la crisis. “Estamos como en casa”, cuenta Pilar desde la masía típica catalana de piedra, construida en 1764. Girona es una de las provincias con más oferta de turismo rural junto con Lleida y, a pesar de los malos tiempos, las cifras de ocupación se mantienen. “El principal motivo es que no es demasiado caro. La gente puede comer en la casa y comparte gastos”, explica la presidenta de Turismo Rural de Girona, Isabel Miquel. La previsión de ocupación del organismo para julio y agosto está en torno al 75% y el 85% en las zonas de costa, sobre todo en el Alt y el Baix Empordà, y el 70% y 60% en el interior. “Es una ocupación igual o muy poco por debajo de la de los últimos años”, indica Miquel.
Sin embargo, Celi Rodríguez, propietaria del Mas Ametller, nota cambios en las rutinas de los turistas. “Antes la gente reservaba semanas, ahora piden menos días”, explica. A pesar de todo, tiene lleno julio y agosto. Sus clientes son principalmente catalanes, de Barcelona y de la zona metropolitana.
En Girona, el 88% de los turistas que van a casas rurales son de Barcelona y del área metropolitana, según los datos de Turismo Rural. De éstos, la mitad son grupos de amigos; el 34%, parejas con niños, y el 16% restante, familias. “Con la crisis han aumentado los grupos de amigos porque comparten gastos y han disminuido las familias porque todo sale del mismo bolsillo”, explica Miquel. Ocho de cada diez usuarios, además, prefieren alquilar una casa entera, en lugar de habitaciones sueltas, porque les sale más barato.Ahora el turismo rural supone el 36,6% de la oferta de Girona, frente al 54,4% de los hoteles y el 9% de los cámpings, según datos del Observatorio de Turismo de la Generalitat. “Irá a más”, asegura la presidenta del Patronato de Turismo de Girona, Dolors Batallé. Tanto ella como el delegado de la Generalitat en la provincia, Jordi Martinoy, esperan que con la implantación del sistema de categorías (equivalente a las estrellas de los hoteles) el sector crezca.
Temporada discreta
Las comarcas de Barcelona son las que contemplan con menos optimismo la temporada de verano. “Algunas casas rurales están teniendo graves dificultades para llenarse. Quien diga que no hay disponibilidad, ¡que venga aquí!”, exclama Josep Maria Tàpies, responsable de La Miranda, en Vic, y presidente de la Asociación de Casas Rurales de Osona. La ocupación en el turismo rural de la comarca superaba de largo el 90% y alcanzaba incluso el 100% en los últimos veranos. Hasta 2008. El 10 de julio pasado, no alcanzaba el 70% en muchas de ellas.
La demanda existe, y mucha, para el fin de semana. Pero peticiones para dos días no son lo mismo que las que abundaban hasta ahora, de siete días como mínimo, con el agravante de que, si otros visitantes deciden apuntarse a última hora al agroturismo para un periodo largo, pueden hallarse sin casa porque el fin de semana sí hay muchas completas.
La reacción del sector es apostar por los precios atractivos. “Sobre todo, vemos contención de precios y ofertas de paquetes atractivos”, explica Albert Salvany, dueño de Mas Aixola, en Torrelles de Foix, y presidente de la Asociación de Casas de Payés del Alt Penedès. No pueden ir muy allá en el recorte.
“En el turismo rural ofrecemos precios muy ajustados. Por persona y noche te puede salir a 25 euros. Y si te quedas toda la semana, incluso a 19 euros”, se justifica. Pero otros años, en temporada alta, el precio era de 30 euros por persona y noche. “Durante la semana está más flojo.
“No sabemos qué harán los extranjeros, que en nuestro caso representan sólo el 15% del total de clientes y que sobre todo suelen venir de Francia y del Reino Unido. Pero en todo caso, la temporada ha arrancado más floja que la anterior y que la de 2007, aunque mi establecimiento va bien”, señala Carles Barclons, gerente de La Polvoreria, en Bigas i Riells, y presidente de la Asociación de Turismo Rural del Vallès. Todos coinciden: la gente cada vez reserva más tarde y eso descuadra las previsiones del negocio.
Optimismo moderado
Entre el Pirineo y las comarcas del llano hay 3.929 plazas repartidas en 560 casas, un tercio de la oferta catalana. El presidente de la Federación de Casas de Turismo Rural, Josep Lluís Farrero, es optimista, pero con moderación, sobre la ocupación que registrarán este verano los establecimientos. En los últimos días, asegura, han aumentado las contrataciones, y la ocupación será del 45% en julio, del 75% en agosto y del 40% en setiembre, similar a la de 2008.
Todas las comarcas de Lleida, excepto el Segrià, ya cuentan con una asociación de turismo rural, y la Diputación ha editado una guía sobre estos alojamientos. El presidente de esta institución, Jaume Gilabert, asegura que el turismo rural ha sabido poner en valor la actividad agraria. “El éxito”, añade, “es el trato humano que reciben los clientes que practican esta manera de hacer turismo”.
Información elaborada por Ferran Balsells, Rebeca Carranco, Ariadna Trillas y Lluís Visa.
Fuente original: El País.



























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