Las caravanas toman la vía de acceso a las calas del macizo de Anaga

Caravanas y autocaravanas, furgones grandes y pequeños, casetas de campaña o simplemente un saco para dormir. Si la opción de quedarse en casa es la más barata, un precio similar es el que tiene irse de acampada estos días. Salvo la gasolina y algo de compra, el gasto es bastante parecido. En Santa Cruz la mejor opción es la de acudir a la playa de Almáciga. Sin embargo, Anaga es una válvula de escape no solo para los vecinos del municipio. Los residentes de otros lugares de la Isla también escogen este enclave del litoral para pasar sus días libres durante la Semana Santa.

Doris González asegura sin complejos que casi da a luz hace 27 años en Almáciga mientras estaba de acampada. Se instaló en la playa teniendo dolores de parto y casi no llega hasta el hospital más cercano para poder tener a su hija. Desde hace unos 30 años, los días festivos de Semana Santa los pasa junto a su familia en este lugar, aunque ha faltado en algunas ocasiones muy a su pesar por diferentes razones.

Tanto ella como su marido, Osvaldo González, han preferido en todo momento esta forma de disfrutar las vacaciones, siempre al aire libre y con la playa como el mejor escenario posible. “Es más económico y se puede dormir mientras se escucha el mar”, señaló esta vecina de La Orotava. “Eso no se paga con nada”, afirmó mientras el agua donde se guisan los huevos para acompañar unas arvejas comienza a hervir.

Ayer la Guardia Civil no se los puso nada fácil mientras esperaban con todo el chiringuito montado a que sus hijos y nietos llegaran. Desde primera hora, como la mayoría de los otros campistas, aparecieron en la playa para coger el mejor sitio, con la comida, los calderos y todos los utensilios y enseres necesarios para pasar estos días con comodidad. Sin embargo, como lo indican varios carteles en las diferentes entradas a la playa, está prohibido instalar casetas de campaña. La opción de pasar la noche a la intemperie es ahora más que válida. Recoger los bártulos y regresar a casa no es viable. “El objetivo es pasar unos días en familia y eso no nos lo prohibirá nadie”, señaló Osvaldo.

Cuidar el litoral

A escasos metros se encuentran Sofía y Sonia Álvarez. Se instalaron después de que la Guardia Civil pasara. Para estas chicas, Abades, en el Sur de la Isla, y Almáciga son las mejores opciones para pasar estos días. Ambas entienden que “hay que cuidar el litoral”. Sin embargo, “si se deja toda la playa exactamente igual a como estaba cuando se llegó no habría ningún tipo de problema”, explicó Sonia.

Aunque el tiempo no ha acompañado estos días, la mayoría de los usuarios de la playa se resigna. Un abrigo es la mejor opción para sobrellevar el frío, sobre todo cuando comienza a oscurecer. Los que mejor lo pasarán son los que dormirán durante la noche en el interior de sus autocaravanas o furgonetas. A ellos nada parece afectarle. Si llueve, tienen donde poder taparse. Además, disfrutan de colchones suficientes para que toda la familia descanse de manera cómoda.

Los aparcamientos de la carretera han sido conquistados por este último grupo. Las mesas y sillas plegables ocupan gran parte de los estacionamientos, por lo que casi no queda margen para que el resto de coches tenga hueco. Abrir los ojos por la mañana y poner los pies en la arena casi de manera automática es un privilegio que no se consigue en ningún hotel.

Fuente original: La Opinión de Tenerife.

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