En casa rodante por Europa Viajes

Alojamiento, traslados, alimentación… estos ítemes pueden ser un verdadero dolor al bolsillo si se planea un viaje al Viejo Continente. Pero apareció una nueva opción: arrendar una motorhome y recorrer las diferentes ciudades europeas con completa libertad y autonomía puede ser una iniciativa muy conveniente si se viaja con la familia o un grupo de amigos. Aquí, tres posibles itinerarios (para todos los gustos) que se pueden realizar en un período de 20 días.

“SI NO FUERA porque encontré la opción de la casa rodante, jamás habría imaginado que podría recorrer Europa con mi familia”, comenta Jorge, padre de cuatro hijos. Con ellos y su esposa se dio el lujo de recorrer parte de España, Francia, Italia y Suiza durante 24 días. Fueron 27 ciudades. El gasto: unos 30 euros diarios por persona.

Y aunque en Chile no es una idea aún muy difundida, pasear por Europa en casa rodante (también llamada motorhome) se está volviendo una opción cada vez más popular entre los turistas latinoamericanos. De hecho, la mayoría de las páginas web que ofrecen este servicio lo hacen orientadas a este creciente público, que ve en la casa rodante la forma más económica y libre de recorrer parte del Viejo Continente.

A Jorge le dio el dato un chileno que vive en Italia. Pero decidió partir desde Madrid. “Es el pasaje más barato para entrar a Europa”, dice. Allí funciona Eurovan2000 (www.eurovan2000.com), empresa de arriendos de motorhome que desde hace poco tiene su representación en Chile. La ventaja es que antes de viajar, se ofrece una asesoría personalizada acerca de rutas y destinos más convenientes, según las necesidades de cada quien. Por ahora, principalmente en España, Francia, Italia y aledaños (Portugal, Austria, Alemania, etc.), ya que, al poseer la infraestructura adecuada, garantizan un viaje sin ningún inconveniente.

Pero ¿qué se necesita para manejar estos vehículos de gran tamaño por las carreteras europeas? No mucho. No se requiere experiencia previa y sólo se pide licencia de conducir internacional. Por supuesto, para el manejo adecuado es bueno tener siempre presente que se trata de un transporte de envergadura importante y respetando las indicaciones básicas, como velocidad máxima permitida, ver de antemano las condiciones de tráfico y clima, un usuario novel puede usarla como si se tratara de cualquier vehículo menor. En ellas viene incluido una guía de uso y de las áreas para casas rodantes en España y el resto de Europa.

La mayoría de las ciudades europeas están preparadas para recibir a una motorhome. Cada urbe cuenta con varias estaciones de servicios adecuadas para ello, que presentan un logo visible a metros de distancia. En ellas hay espacios de estacionamiento para pasar la noche, tiendas de comida, abastecimiento de agua (y gratis) y duchas, a costo de 1 euro.

Pero ojo, que hay ciudades complicadas. París, famosa por su caótico tráfico, se recomienda dejar la casa rodante en las afueras, al igual que en Roma, ciudad donde los robos a este tipo de vehículos son bastante frecuentes. En estos casos, existe la opción incluso de arrendar un auto por el día para recorrerlas.

¿Y si se viaja con niños? Pues, probablemente es la mejor opción. El viaje en motorhome ofrece la libertad para manejar los tiempos y amoldar los itinerarios a ritmo propio. Brindan el espacio y los elementos para eliminar el aburrimiento de las horas de viaje en los niños, si es que se lleva un wifi portátil o lector de DVD, pueden entretenerse como si estuvieran en el living de su casa.

Ruta 1: Europa con niños

Esta es una ruta sugerida para conocer lo mejor de Europa con pequeños. Como primera etapa, tomar rumbo norte hacia el País Vasco. La distancia entre Madrid y Bilbao (la capital vasca) es de 399 km que se recorren el alrededor de cinco horas. Allí obviamente no puede dejar de probar la gastronomía local: pintxos, bacalao, chipirones… todos platos que dan cuenta de por qué es una de las mejores gastronomías del mundo. Visitas obligadas, obviamente, el museo Guggenheim, que -como se va con niños- se complementa perfectamente con “La campa de los ingleses”, un parque colindante con juegos de cuerdas, barcos pirata y pelotas que surgen del suelo para saltar. Otros paseos entretenidos son un recorrido en los bilboats a través de la ría de Bilbao y subir hasta Artxanda en funicular.

Se dejan atrás los impresionantes paisajes verdes del bosque español para comenzar una viaje que dejará a los más chicos (y no tanto) con la boca abierta: la ruta de los Castillos del Loira, en el centro de Francia. Son 42 fortalezas: Sully, Blois, Chinon… un recorrido que los llevará al mundo de los caballeros y sus antiguas batallas. La ruta continúa con otro gran palacio: Versalles, y 22 km de ahí, se llega hasta París, donde conviene dejar la casa rodante en uno de los autoservicios en las afueras de la ciudad. Después de la visita de rigor a los principales atractivos de la Ciudad Luz, se continúa hacia el paraíso infantil: Disneyland Paris, a 22 km de la capital francesa. Luego de divertirse con Mickey y sus amigos, continuar un largo trayecto de 487 km hasta los impecables y ordenados paisajes suizos, llegando hasta Zurich, la capital financiera del país helvético.

Se comienza la ruta de regreso por el sur de Francia, con los deslumbrantes portales del principado de Mónaco (413 km) hasta llegar a Montecarlo, su famoso casino y su espectacular vista del Mediterráneo. El camino sigue de regreso a España, pero antes haciendo un alto en otro principado: Andorra, conocido por sus centros de esquí y su condición de paraíso fiscal. La próxima parada es, cómo no, Barcelona (199,9 km), que de seguro ocupará un día entero o dos de visita, para continuar por Zaragoza y sus impresionantes catedrales de El Salvador y Nuestra Señora de El Pilar (305 km) y terminar de vuelta en Madrid.

Ruta 2: La costa francesa

Comienza similar al recorrido anterior: de Madrid se inicia camino al País Vasco, aunque esta vez hasta las hermosas playas de San Sebastián (450 km). Desde allí se continúa hasta Versalles y París (822 km). Y aquí el itinerario cambia: se sigue en dirección sur hasta llegar a Italia, específicamente a Milán (641 km), una ciudad con una mezcla turística perfecta: una buena cantidad de puntos de interés (Catedral de Milán, Castillo Sforzesco, La Ultima Cena de Da Vinci, Galería Vittorio Emmanuele II) y un tamaño reducido, que permite que todo pueda ser recorrido sin ningún problema.

Desde ahí, seguir hasta Venecia (255 km) para comenzar una travesía por lo más profundo de Italia: Roma (573 km), Florencia y su belleza renacentista (286 km) y Pisa (101 km) para empaparse con un poco de la bella Toscana italiana.

Se regresa nuevamente a Francia pasando antes por Mónaco/Montecarlo (240 km) para internarse en algunas de las localidades más impresionantes de la Costa Azul francesa, como Niza (17 km) y Cannes (32,7 km) continuar en Perpignan y la linda imagen que entrega de los Pirineos franceses. Desde ahí, se sigue por Barcelona para llegar de vuelta a Madrid.

Ruta 3: Italia y Costa Amalfitana

Este es un recorrido maratónico, pero que de una sola vez permite conocer una buena cantidad de lugares íconos de Europa. Desde Madrid, de inmediato tomar rumbo hacia Francia, específicamente hasta el País Vasco francés. Biarritz (497 km), es una elegante ciudad-balneario, que por su belleza y calma ha sido históricamente un destino vacacional de la nobleza y que hoy es una de las capitales europeas del surf. Luego se continúa en dirección a Burdeos (206 km), ciudad reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, debido a sus más de 350 monumentos históricos y sus barrios animados y cosmopolitas. Después, tomar la ruta hacia París (499 km) y tras una vista a la capital francesa, continuar hasta Zurich (487 km) y luego tomar rumbo sur hasta Italia: Milán (280 km), Venecia (255), Nápoles (472 km) y desde allí iniciar un sorprendente viaje por las localidades costeras de Sorrento (50 km) hasta llegar a uno de los destinos que difícilmente podrían conocerse por otra forma de viaje que no sea la casa rodante: la Costa Amalfitana, lugar de descanso favorito de muchos famosos. Aunque sólo tiene 45 km, la mezcla de pueblos pesqueros montados sobre acantilados, un mar color esmeralda y otras localidades forradas en azulejos, puede hacer que recorrerla tome varios días. Porteriormente se regresa en dirección norte hasta llegar a Roma (281 km) y luego seguir hasta San Remo, en el límite con Francia. Después de una parada en la ciudad reconocida por su festival de la canción que fue famoso sobre todo en los 70 y 80, se vuelve a Francia por su ruta costera: Niza (55 km), Saint Tropez (112 km), Toulon (149 km) y Marsella (65 km), para internarse a España por Barcelona (506 km), Playa de Cunit (58 km) y llegar a Valencia (297 km) a disfrutar de una buena paella y horchata, y luego retornar a Madrid (355 km).

Fuente original: La Tercera Edición Impresa.

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