El túnel del tiempo está en el Huerna
El mal verano que está viviendo Asturias cambia al cruzar el Negrón y llegar a la vertiente leonesa de la cordillera, donde a pesar de tener temperaturas más bajas de lo habitual, el sol brilla más
Al cruzar el túnel de El Negrón no retrocedes a momentos pasados, ni viajas al futuro. Si al subterráneo por excelencia de la Autopista del Huerna lo llaman el túnel del tiempo es porque nunca sabes qué te puedes encontrar al mirar al cielo del otro lado. Y en este verano más frío de lo normal en Asturias y pasado por agua, todos los que lo cruzan lo hacen con la esperanza de encontrar el esperado sol del otro lado de la cordillera.
Muchos días sucede así. Los cielos grises, las nubes, la niebla y la lluvia se quedan en tierras asturianas atrapadas por la Cordillera Cantábrica. Por eso algunos de los municipios leones más cercanos al Principado se han convertido en una especie de colonia asturiana. Hospital de Órbigo, Valencia de don Juan o Astorga son algunos de los pueblos que durante los meses de verano acogen a los asturianos ávidos de calor y buen tiempo.
El cámping de Hospital de Órbigo se convierte literalmente en una pequeña ciudad asturiana a escasos 100 kilómetros de la frontera que separa Asturias del resto de España. Las tiendas de campaña se mezclan con las caravanas, autocaravanas y bungalows. Y los asturianos se mezclan… con más asturianos.
“Aquí somos todos de Asturias”, asegura Alejandro Virgilio. Y no va muy desencaminado. El que no pasea con una camiseta del Sporting luce la bandera de Asturias en la ventana de su caravana o pasea en madreñas por el cámping. “Paco, ponte las madreñas para la foto”, pide Manolita García a su amigo y vecino durante los veranos. Y Paco se las pone, y posa como asturiano orgulloso al sol de julio.
unto a Paco sonríe Alejandro Virginio. Es la primera vez que veranea en la localidad leonesa, “pero con la caravana que compré está claro que voy a volver”, bromea este vecino de Riaño. Muchos tienen su parcela reservada todo el año, con caravanas que fácilmente se pueden llamar hogares. No les falta detalle. Y es que algunos, como Manolita, pasan allí casi 4 meses al año. “Yo aquí soy feliz, descansando y cosiendo, que es lo que me gsuta”. En el caso de Alejandro, fue su hija la que lo convenció para pasar los meses de verano en Hospital de Órbigo. “Ella viene siempre”, y este año él también se animó. “Aquí hace mucho mejor tiempo que en Asturias”, y lo está comprobando. Aunque como reconocen todos los habituales de las vacaciones en la localidad leonesa, “este verano no se parece al verano de León”, lamenta Antonio Rodríguez, “pero el tiempo sigue siendo mucho mejor que en Asturias”. Y es que a pesar de que el mes de julio no está siendo demasiado caluroso, “aquí por lo menos está despejado”. Antonio sabe bien de lo que habla, porque lleva 8 años veraneando en el cámping Don Suero de Quiñones. Allí pasará todo el mes de julio, esquivando el orbayo, el frío y los cielos grises que dominan Asturias desde que comenzó el verano y que son motivo de quejas y lamentos de los que se tienen que quedar en el Principado. Allí conoció a sus vecinos de parcela. Asturianos de Avilés, Corvera, Oviedo, Pola de Siero…
Camisas de manga corta Fuera del cámping tampoco es difícil encontrar asturianos. Toño Sánchez es otro asiduo de la localidad leonesa “por tradición familiar”. Él y su mujer solo pueden pasar los fines de semana y las vacaciones, pero su hija, Ingrid, pasa el verano allí, “feliz”, con sus abuelos. Cada año alquilan un piso y llegan con la ilusión de poder disfrutar del sol y del calor, “y de pasear en manga corta por las noches”. Aunque reconoce que este año no sobra la chaqueta cuando se quita el sol, aprovecha el día para hacer la visita semanal al mercadillo del pueblo o darse un chapuzón en la piscina, este verano menos llena de lo habitual.
Allí los que más lo disfrutan son los niños, que saltan, corren y se bañan sonrientes. Muchos de ellos están acompañados por los abuelos, que los acogen en sus hogares veraniegos mientras los padres se quedan trabajando en Asturias. Es el caso de Marta Fáez, que pasa el mes de julio con sus abuelos y está “encantada”. Equipada con bañador, gorro y gafas para bucear, sale del agua y se sienta a secar al sol. Gabino Fáez, su abuelo, la vigila desde la toalla. Lleva tres años eligiendo Hospital de Órbigo como lugar de vacaciones. Él no reniega del tiempo de Asturias, “ye lo nuestro”, pero para verano reconoce que “prefiero otra cosa”. ¿Qué busca allí? Lo resume rápidamente: “Sol y tranquilidad”. Y eso lo tiene. El buen tiempo está asegurado –o casi, como demuestra este verano atípico– y la tranquilidad está más que garantizada, por eso, como explica Gabino, “aquí hay sobre todo gente mayor o con niños”. También hay gente joven, como María Nachón, de Pola de Siero, y Thais Álvarez, de Gijón. Las dos amigas, de 14 años, coinciden todos los años en el cámpign. Allí compraten horas de piscina, de paseos, de charlas con los amigos, y sobre todo, de sol.
Fuente original: La Voz de Asturias.

























