El Tour, un gigante que se mueve a diario
El Tour de Francia es “un gigante” cuya agilidad se pone a prueba todos los días, ya que mueve entre cuatro mil y cinco mil personas, según informó hoy a Efe Matthieu Desplats, director de Comunicación de la carrera.
Además de los grandes protagonistas, los 198 corredores, en total se mueven 14.000 gendarmes durante todas las etapas del Tour, hasta 3.400 vehículos y 1.887 periodistas.
“La meta empieza a instalarse a las cuatro de la mañana y hay días que se termina de desmontar pasadas las nueve de la noche; hay que vallar, señalizar el recorrido, desplazar los camiones y todo eso hay que hacerlo con mucho tiempo. Este año no es, ni más ni menos, que otros, es lo de siempre”, dijo Desplats.
La caravana publicitaria que precede a la carrera es variopinta y “eterna”. Tarda más de media hora en pasar ante los ojos de los espectadores y es uno de los ganchos de la carrera para los espectadores.
Mañana es fiesta nacional en Francia y eso va a incidir en que haya todavía más aficionados en las calles. Durante el Tour la gente vive en las vías, paseos, avenidas y bulevares. Tres horas antes del paso de los ciclistas ya hay público y en las etapas de montaña muchos aficionados llevan días esperando con su autocaravana.
En relación a la dotación en premios del Tour, este año alcanza la cifra de 3.376.796 euros. El ganador de la clasificación general se llevará 450.000 euros, 200.000 el segundo y 100.000 el tercero. Cada vencedor de etapa se embolsa, además, 8.000 euros. Acoger el final de una jornada cuesta 90.000 euros y 55.000 una salida.
Tres países se visitan este año en carrera (Holanda, Bélgica y Francia), aunque los periodistas también han tenido que recorrer carreteras de Suiza y Luxemburgo si han decidido tomar el recorrido alternativo de las etapas.
Mover tanto y tan a menudo tiene sus anécdotas. Durante la carrera se producen circunstancias inesperadas para todos. Así, Paco Olalla, cocinero del Astana, aseguró ayer a Efe que a veces va al mercado y no encuentra, por ejemplo, el pescado que quiere, por lo que se buscan alternativas. “En el Tour se improvisa y se solucionan los problemas sobre la marcha”, admitió.
Olalla, nacido en Arandilla (Burgos) hace 58 años, ejerce de cocinero pero también sabe, y mucho, de ciclismo. “Son varios años en esto y aprendí bastante, por ejemplo, de Mínguez”. Javier Mínguez es un vallisoletano que fue director de los equipos BH, Zor, Seguros Amaya y Libertty, entre otros.
El “cheff” de Astana contó que “después de la etapa del pasado martes los corredores se comieron cuatro kilos de pasta”. “Afortunadamente en el camión tenemos ochenta kilos más; así que, hasta que se harten”, bromeó.
La expedición humana del único equipo español, Euskaltel-Euskadi, está compuesta por 25 personas: nueve corredores, un “manager”, un secretario técnico, dos directores deportivos, un jefe de prensa, un osteópata, cuatro mecánicos, un médico y cinco masajistas.
Esta es la carrera más importante del mundo y a ella llegan todos los equipos con lo mejor, a echar el resto. Euskaltel tiene en esta edición dos autobuses, uno para pasajeros con capacidad para doce personas. Es una especie de casa con ruedas.
Los nueve corredores del Euskaltel tienen a su disposición cuarenta bicicletas y casi tres mil bidones de agua. El equipo también desplazó a Francia un furgón con lavadora, secadora y almacén de ropa de competición, de calle y, además, de regalo.
El resto se reparte en los coches, el del primer director, el del segundo, el vehículo que se coloca en el avituallamiento y el que está en meta para preparar llegadas. Aún hay dos más en carrera para realizar labores de representación y en ellos viajan “un manager” y el jefe de prensa, Jesús Aizkorbe, muchas veces en solitario.
Otra de las connotaciones del Tour es que muchos de sus estandartes están en carrera. Así, Eddy Merckx era la estrella en la salida en Bruselas ya que con ese fin de trayecto, cerca de su casa, se pretendía festejar el 65 cumpleaños del pentacampeón de la ronda.
En Rotterdam estaba Joop Zoetemelk, el mejor ciclista holandés de todos los tiempos, quien se adjudicó dos ediciones del Tour, el último en rivalidad con “El Caimán”, Bernard Hinault.
Precisamente Hinault está siempre en carrera, salidas y metas incluidas, en calidad de asesor de una organización que siempre cuida y mima a sus iconos. El navarro Miguel Indurain, por ejemplo, es invitado a las etapas de los Pirineos donde también se le espera este año.
Otros ganadores de la carrera están aquí como comentaristas de la televisión de sus países, casos del francés Laurent Fignon (France 2) y Pedro Delgado (Televisión Española), quien el domingo celebró junto a los periodistas la victoria de España en el partido de la final de la Copa del Mundo de fútbol de Sudáfrica 2010.
Hasta eso estaba previsto en la carrera: una pantalla gigante en el Palacio de Hielo de Morzine sirvió para que se siguiera el partido de fútbol. Nada escapa al “mastodonte” del Tour, ni siquiera lo que le es ajeno.
Fuente original: Las Provincias.






















