Caravanas contra el medio ambiente
Vecinos y empresarios denuncian la proliferación de las acampadas ilegales en las costas de la Región
La trágica muerte de los dos niños bosnios ahogados en Mazarrón mientras jugaban a la pelota en una charca la semana pasada ha reabierto la polémica acerca de las acampadas ilegales. La mujer que estaba al cuidado de los dos hermanos había instalado su caravana en un paraje peligroso aledaño a la desembocadura de la rambla de las Moreras junto con otras 20 familias bosnias de origen italiano.
La zona, según cuentan los vecinos, no está habilitada para la acampada y existen lugares de riesgo en los que no hay vigilancia. Además, esa zona de agua fangosa en el que perecieron los niños había sido “escenario de tragedias en años anteriores”, según los lugareños.
Esta es una de las denuncias que hacen los vecinos y los dueños de los campings. Aseguran que la acampada salvaje o ilegal provoca riesgos para la seguridad de las personas, ya que no son espacios habilitados, además de provocar un gran impacto en el medio ambiente y una situación de insalubridad en la zona, pues normalmente las deposiciones de los campistas acaban en el mar.
Las playas y calas de Mazarrón y Águilas son lugares donde habitualmente se pueden ver asentamientos de numerosas autocaravanas en zonas no autorizadas para ello a pesar de los carteles que avisan de la prohibición. «En la playa de Percheles, en Mazarrón, llegan a juntarse hasta 200 caravanas. Es como una pequeña ciudad pero sin servicios de ningún tipo», se lamenta Jacinto García, gerente del camping Los Delfines.
Fuente original: La Verdad.

























