Ni siquiera el turismo rural, menos sensible a los vaivenes económicos, se ha librado este verano de las vacas flacas. El responsable de hoteles de Hostemur, Jesús Pacheco, calcula que la ocupación de los alojamientos rurales ha bajado este verano al menos un 10%, después de muchos años en los que ha sido necesario colgar el cartel de Completo. Sólo los camping, que suelen ser los establecimientos más económicos, han aguantado el tirón y han mantenido índices de ocupación elevados.

Los alquileres de apartamentos también se han resentido, ya que muchos de los propietarios se han encontrado con serias dificultades para completar los dos meses de verano. De hecho, este verano ha terminado de imponerse el alquiler por semanas, que ya llevaba años despuntando. Son miles los turistas que en lugar de alquilar un apartamento en la costa todo un mes (entre 2.000 y 3.000 euros) han optado por cogerlo una semana.

En cualquier caso, la patronal Hostemur insiste en su mensaje de que los hosteleros deben tener la capacidad de adaptarse a los nuevos hábitos y costumbres de los visitantes. «Si los fines de semana funcionan, tenemos que dar facilidades para que la gente pueda hospedarse en fin de semana; y si la gente compra en el súper, también. No podemos permitirnos el lujo de perder los turistas que tenemos», admite Soledad Díaz.

Fuente original: La Verdad.

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