Los propietarios de cámpings catalanes se han dado cuenta este año del aumento de una nueva modalidad de picaresca, que naturalmente se ha acentuado con la recesión económica. Se trata de lo que los empresarios del sector denominan el autocaravanista-lapa, el veraneante que estaciona su camioneta muy cerca de los cámpings de la costa y aprovecha (o succiona) los servicios de la instalación –piscina, bar, WC, duchas, fregadero, etcétera– sin pagar ni un euro.

Fuente (Extracto): El Periódico de Catalunya.

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