Para varias familias, la tradición va más allá de ir en romería a Santa Faz y pasar el día. Así, cada año acampan junto al caserío, en tiendas de campaña o autocaravanas. Algunos llevan allí desde el lunes y no se irán hasta el domingo.

En torno al peregrinaje a la Santa Faz existen muchas tradiciones, desde los que cada año compran caña de azúcar o que almuerzan habas y conejo con tomate hasta los que deciden pasar la noche e incluso la semana acampados junto al monasterio. Una decena de familias permanecía ayer en los bancales próximos. Con tiendas de campaña o con autocaravanas pasan el día y la noche en los descampados. Allí, hacen barbacoas, juegan al balón, a las cartas, visitan los puestos instalados en el caserío y acuden a venerar el sagrado lienzo. Cada uno se lo monta a su manera, pero todos coinciden en algo: en su devoción por la Reliquia.

“Acampamos aquí cada Santa Faz desde hace 50 años”, relata Ramón Fernández, quien se instaló con varias autocaravanas, toldos y hasta un generador eléctrico en uno de los bancales desde el pasado lunes junto a otro matrimonio y varios niños. El despliegue es grande, pero es que el jueves acudió a visitarles toda la familia, como prevén que ocurra el fin de semana. Otros acuden un rato a lo largo del día para visitarles, como una sobrina, Carmen Amador, quien asegura que su trabajo de cocinera le impide pasar allí la noche, pero su familia y ella van “a pasar todas las tardes”.

El jueves se desplazaron temprano a Alicante para iniciar desde allí la romería y destacan que, además de su gusto por la acampada, les mueve su devoción por el sagrado lienzo. “Todos los días vamos a ver la Reliquia”, afirma Fernández. “Aquí descansamos, jugamos al dominó, a las cartas o nos metemos en internet”, dice este vecino del barrio de Juan XXIII, conocido por presidir la Federación de Asociaciones Gitanas de la Comunidad Valenciana.

A escasos metros y también desde el lunes se encuentran acampados Juana Levia, su marido y dos nietos de 15 y 9 años, que pasan el día leyendo o jugando por los alrededores, y hasta su perro. “Antes veníamos con tiendas, pero desde hace diez años que venimos con la caravana”, relata esta vecina del Garbinet. Tienen de todo los necesario: cocina, baño y cama donde dormir. Bajo el toldo, adornado con la bandera de la Santa Faz que regaló INFORMACIÓN, pasan la mayor parte el día y la noche. “Somos muy devotos y acampar aquí es ya una tradición”, comenta. Cuenta que cada día, dan un paseo por el caserío y los puestos en los que venden de todo, desde dulces a encurtidos o recuerdos de la Santa Faz. De allí no se moverán hasta el domingo, cuando esperan que la familia acuda a pasar el día junto a ellos. Durante la semana, “el único que se mueve es mi marido, que va a casa a arreglar a los loros y los peces”, relata Juana.

Estefanía Martínez y otros familiares y amigos de San Blas hicieron la Peregrina cargados con las tiendas de campaña y otros bártulos. Pasaron allí la noche y también prevén estar hasta el domingo. “Es por devoción y diversión”, apunta.

“Vinimos ayer a pasar el día y hoy, probablemente, nos marchemos”, dice Francisco Martínez, que también acudió con su familia, una quincena de personas. “Lo hacemos todos los años, es ya una tradición”, sostiene. Duermen en tiendas de campaña y su intención es divertirse, por lo que han elaborado hasta un columpio con un palé para que los más pequeños de la familia jueguen. Por la mañana unos preparan la hoguera para hacer brasas, mientras otros se han ido a hacer la compra al supermercado. No son los únicos, pues aunque el gentío del jueves ha desaparecido, en los alrededores sigue oliendo a leña.

Fuente original: Diario Información.

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