Los propietarios opinan que esta forma de alojarse es un estilo de vida, más que un medio para ahorrar

Empieza el verano y los cámpings comienzan a llenarse, si bien en lo que va de mes tampoco se han librado de los efectos de la crisis económica y del mal tiempo. En A Mariña hay más de dos mil plazas de cámping. La opinión más generalizada entre sus propietarios es que difícilmente serán cubiertas en su totalidad dada la mala situación económica y que obliga a muchos turistas a renunciar a unos días de vacaciones fuera de casa o, por lo menos, a reducirlos. Así, los meses se quedan en semanas o incluso en fines de semana. «Abunda la gente de paso», afirman desde un cámping de Barreiros.

Desde el Mediterráneo

Las cifras de turismo extranjero se mantienen similares a las de años anteriores, pero la situación cambia en lo que a visitantes nacionales se refiere, ya que disminuye su número y éstos son, en su mayoría, personas que antes tenían como destino la costa Mediterránea y que este año han optado por A Mariña de Lugo. ¿La razón? Probablemente que esta comarca es una de las más baratas para practicar campismo.

A pesar de todo, al hacer expectativas no se renuncia al optimismo: «Aínda así mantense a esperanza doutros anos… sempre se mantivo unha liña similar con pequenos altibaixos como o caso da crise. Supoñemos que a partir de este fin de semana empezará a manifestarse un pouco máis o que será o mes de xullo», dice el responsable del cámping Rapadoira-Llas.

Cabe destacar que los propietarios de los cámpings no creen que su oferta sea una alternativa a hoteles en lo que a precio se refiere, ya que consideran que el hecho de ir de cámping es un estilo de vida más que una forma de ahorrar: «Unha persoa que acostuma ir de hotel, se hai crise irá menos días, pero non renunciará ou cambiará a cámping», señala el propietario del cámping San Rafael de Foz.

Tarifas flexibles

Las tarifas de los cámpings son muy flexibles y dependen directamente de los servicios. Son tasas que permiten al cliente ajustar el gasto de alojamiento al bolsillo. Suelen ser las mismas tarifas durante todo el verano y algunos cámpings, como el de Ribadeo, ofrecen descuentos a partir de los diez días de estancia.

Fuente original: La Voz de Galicia.

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