Vuelven a Camp FIB tras una noche de vientos de 70 kilómetros por hora.

Cerca de 1.500 fibers se vieron obligados a pasar la madrugada del sábado en el polideportivo municipal y en el colegio público Santa Águeda de Benicàssim por la virulencia del vendaval. No obstante, a media mañana de ayer, los jóvenes pudieron volver al campamento, donde regresó la normalidad.

Las rachas de viento de entre 70 y 75 kilómetros por hora y de componente norte-noroeste pusieron en jaque a la organización el viernes, que a las 0.45 horas tuvo que desalojar a los jóvenes que se encontraban en Camp FIB como medida de prevención. Pero la fuerza del vendaval aumentó a las tres de la madrugada, cuando los fibers fueron trasladados en autobuses ante el riesgo de que algunas estructuras del cámping cayeran.

El traslado, según la organización y el Ayuntamiento, se realizó con “normalidad, sin incidentes ni nerviosismo”. Así, este dispositivo también estuvo controlado por miembros del equipo de gobierno de Benicàssim, encabezado por el alcalde, Francesc Colomer. Sobre las cuatro de la madrugada, la totalidad de los jóvenes ya se encontraban en las instalaciones municipales.

Fuente original: El Periódico Mediterráneo.

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