La Federation Internationale des Clubs de Motorhomes es una Asociación Internacional sin ánimo de lucro fundada en 1976 con la idea de agrupar bajo un solo manto a los usuarios de los vehículos habitables. Hasta finales de marzo pasado los miembros de pleno derecho eran:

  • Fédération Française des Associations et Clubs de Camping – Cars (FFACC) – Francia
  • Union Belgue de Motorhomeclubs (UBMC) – Bélgica
  • MCC – Reino Unido
  • Federation Luxembourgeoise de Motorhomes (FLM) – Luxemburgo
  • Reise Mobil-Union (RU) – Alemania
  • Camping Car Club Suisse Romande (CCCSR) – Suiza
  • Camper Club Italia (CCI) – Italia
  • Assoziacione Campeggiatori  Itineranti  (ASSOCAMPI) – Italia
  • Federación Española de Asociaciones Autocaravanistas (FEAA) – España
  • Clube Português de Autocaravanas (CPA) – Portugal

En total diez asociaciones de nueve países.

A partir de abril los miembros son nueve al sufrir la baja del CPA de Portugal. Las razones que, según su comunicado (2011-14), ha llevado al CPA a darse de baja de la FICM son las siguientes:

En 35 años de existencia no se le conoce a la FICM ninguna otro trabajo más relevante que el de promover los “EUROCCs” y la correspondencia sobre el permiso de conducir vehículos hasta 4200 kilos con una licencia de tipo B.

No está claro que la FICM haya contribuido a dinamizar ninguna acción concertada sobre cualquier aspecto relacionado con el autocaravanismo y, muy especialmente, sobre el estacionar/pernoctar versus acampar.

La cuota por pertenecer ha pasado de 700,00€ anuales a 2.000,00€ en 2010, para, según nuestros compañeros portugueses, no recibir nada a cambio.

Si consideramos que en España, las cuotas que abonan los clubes a la Federación, no llega a los 4.000,00€ en el año 2010, (estimación hecha por aproximación del número de clubes y las cuotas que públicamente se conoce que abonan), podemos comprobar que la mitad se va en pagar la cuota de la FICM.

A esto le debemos añadir los lógicos gastos de representación por asistir a las reuniones en la que como la de Colmar solo se trataron, según nuestro compañeros portugueses, de asuntos burocráticos y de la correspondencia del permiso de clase B para conducir autocaravanas de hasta 4200 kg., aspecto que, por otra parte está muy lejano de poder conseguir. Nos encontramos que las cuotas que pagamos entre todos los clubes van a parar a las arcas de la FICM, una Asociación que ha hecho por España lo miso que por Portugal: absolutamente nada.

Basta prestar atención a los escritos de las páginas que dependen de la página principal de la FICM para percatarse de que no hay absolutamente ningún criterio que defienda los legítimos intereses de los autocaravanistas a nivel europeo ni ningún apoyo de cualquier movimiento reivindicativo a nivel doméstico.

Antes bien, lo intereses que destacan en estas páginas, además del  EUROCC son los Rallys en grupo. Una forma de hacer autocaravanismo elitista y excluyente ya que la filosofía que prevalece es que para acceder a las concentraciones que organizan los clubes afiliados es necesario estar afiliado a un club federado en la FICM.

Existe por otra parte una presión por consumir los “gadgets” que oferta y que sirven principalmente para sacar beneficios económicos. Banderas, escudos o carnets, espacialmente el CCI.

El CCi es un carnet campista que solo sirve para entrar a un camping. Los beneficios que oferta son el de servir de aval para el pago del consumo en el camping, un servicio de poco interés incluso para el campista y un seguro de responsabilidad civil dentro del camping. Un riesgo habitualmente cubierto por el seguro de asistencia en viaje complementario. En cuanto al descuento que hacen los camping, la realidad es que son muy pocos los que fuera de temporada lo hacen (ninguno en temporada alta) y de poco interés para quien no utiliza o utiliza muy poco los camping.

Arsenio Gutiérrez Labayen.

Fuente original: Autocaravanismo Activo.

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