¿Autocaravana con piloto automático?
En Batiburrillo leemos un curioso artículo sobre los premios Stella Awards, unos premios judiciales que se entregan en EE.UU. y que sirven para dejar en evidencia su sistema judicial. Entre ellos encontramos este curioso caso:
Mr. Merv Grazinski, de Oklahoma City, en noviembre de 2000 se compró una caravana marca Winnebago, de las grandes (de las que son a la vez coche y caravana). En su primer viaje, estando en una autovía, seleccionó el dispositivo que fija una velocidad de crucero a 70 millas por hora (unos 120 Km./h) y se fue a la parte de atrás a prepararse un café, con la caravana en marcha a semejante velocidad. No sorprende el hecho de que el camión/caravana siguiera recto, tomara la tangente en la primera curva y colisionara. Mr. Grazinski, contrariado, denunció a Winnebago por no advertirle en el manual de uso de que el programador de velocidad no es un piloto automático que toma curvas, frena cuando es necesario e incluso detiene el vehículo si preciso fuere. Por ello, fue recompensado con 1.750.000 dólares más una nueva caravana. Actualmente, Winnebago advierte de tal circunstancia en sus manuales, para el caso de que algún otro imbécil compre uno de sus vehículos.
Después de esto… ¿A quién le sorprende que en el cuestionario que te dan en el avión cuando vas a los EE.UU. te pregunten si vas a cometer un delito o un acto terrorista?
Desde luego el Sr. Grazinski estaba “sembrao” ese día. Con esto sólo podemos sacar dos conclusiones: o los estadounidenses son muy “tontos”, o se lo hacen, pero en realidad son muy “listos”. La verdad es que en primer lugar no se nos ocurriría poner en marcha el “piloto automático” de la autocaravana y soltar el volante, pero menos aún se nos ocurriría, después de haber demostrado nuestra idiotez, demandar al fabricante de turno por no hacer un manual para “tontos”… Ver para creer.























En España al “sembrao” este es que además le hubieran puesto una multa del copón los señores de la Guardia Civil, sin contar el hecho de que el seguro se habría lavado las manos de toda responsabilidad por infracción grave y conducción temeraria (o “no conducción” mejor dicho, jeje).
Y nos quejamos de las leyes españolas …