«Se acabó el ‘refalfiu’: la gente vuelve a la tienda, la caravana y el bocata». Así explica el presidente de la Asociación de Empresarios de Campings de Asturias, Ramón Álvarez, que muchos campings del Principado hayan colgado el cartel de completo estos días. A falta de conocer los datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la ocupación en este subsector, parece que los campings se están salvando de la sangría de visitantes que afecta a los establecimientos hoteleros desde el inicio del año.

«Con nosotros, julio se comportó bien. Tan bien, que las cifras de ocupación son superiores a las de los últimos años», asegura Álvarez, quien cree que la recesión económica está demostrando un hecho: «Se acabaron los tiempos en los que nada parecía suficiente en vacaciones y los campings se consolidan como una opción con futuro». Tanto, señala, que «se prevé un lleno total para las tres primeras semanas de agosto». Y está por ver la cuarta.

Los del Oriente asturiano ya están a rebosar de turistas como la familia Ituren Herrán, que disfrutaba ayer de Llanes. Pepi Herrán, Pepa, Amparo, Elena, Gloria Ituren y Cristina Roca llegaron desde Valencia el jueves por la noche y, desde entonces, comenzó un itinerario de lo más intenso por la región. «Llegamos a Oviedo para ver a mi hija, Amparo Gannu, que está haciendo allí el MIR. Luego estuvimos en Cangas de Onís, Covadonga, Los Lagos, Arriondas, Cudillero, Lastres y Ribadesella y llegamos a Llanes», resume Amparo.

«Estuvimos en una casa rural preciosa, típica asturiana», cuenta. «Los dueños nos dieron un libro para visitar lo más importante de la zona», añade. Y lo han seguido al pie de la letra: «Ahora veremos los Cubos de la Memoria, el casco antiguo, el Paseo de San Pedro y todo lo que podamos de Llanes». Y, al final, de Asturias se llevan «el buen tiempo, la buena comida y las ganas de volver». Será en octubre.

Fuente original: El Comercio Digital.

Artículos relacionados: