«Se han hecho mejoras, pero Gijón sigue sin unas instalaciones de lujo. Nos faltan aún mejores accesos y transporte público»

Tony Amieva Gerente del Camping Municipal de Deva

En su tarjeta de visita no caben más cargos. Propietario del Complejo Garoña (que incluye hotel y camping), vicepresidente de la Asociación Asturiana de Empresarios de Camping y gerente del camping más grande de Asturias: el municipal de Deva. Pese al acúmulo de tareas, Tony Amieva no quiere limitar sus iniciativas, por lo que sigue reivindicando mejoras tanto para el campamento gijonés como para un sector del que, dice, la imagen no acompaña a la oferta real.

-Hace un año dijo que una ciudad de primera necesitaba un camping de lujo. Que le iba a presentar un plan de futuro al Ayuntamiento. ¿Se ha hecho algo?

-Se ha hecho algo, pero Gijón sigue sin unas instalaciones de lujo. Hemos mejorado algunas cuestiones, como el asfaltado de todos los caminos, ampliado las terrazas del restaurante y sumado una nueva parrilla. También hay seis nuevos bungalós, con los que ya tenemos 38 y 20 cabañas. Además, aunque no es adsl, ya tenemos internet, que ofrecemos gratuitamente a los clientes. También hemos renovado la instalación de agua, que tenía ocho fugas que suponían el 60% de la factura. Pero todavía falta más.

-¿Qué falta?

-Mejores accesos. Seguimos con un cruce sin visibilidad. Y transporte público, ya que necesitamos mejorar la conexión con Gijón. Además de dar un repaso a los edificios, que tienen 20 años. Y, por ejemplo, calefactar la piscina y cubrirla, con la que se usaría casi todo el año. Sin olvidar la zona deportiva, que necesita una mano y aumentar la oferta. Por ejemplo, una pista de paddel.

-¿Todo eso cuesta mucho?

-No. No he hecho el cálculo, pero son iniciativas económicas. Siempre que puedo, se lo digo a los responsables municipales, con los que tenemos muy buena relación. Por pedir, les he pedido hasta árboles y plantas, porque aquí nos falta sombra. Y convertirnos en una instalación ecológica. Podríamos tener energía natural, pero no tenemos ni paneles.

-Sin tener nada de eso, el año pasado no les fue nada mal.

-Es que este es un gran camping. Y 2009 fue un gran año, es verdad. Incluso parece que va a serlo también 2010. De momento, con el convenio para convertirnos en alojamiento de peregrinos, ya hemos tenido mucho movimiento. Aunque nunca se han llenado las 36 plazas previstas, sí que ha habido picos de 14 usuarios a la vez. Además, el 20% son extranjeros, un porcentaje que rompe con la estadística del camping, ya que la mayoría son nacionales.

«Caben 80 bungalós»

-¿Los gijoneses llenan el camping?

-Sí y no. En cuanto sale el sol, esto se llena. Los fines de semana, damos hasta 300 comidas y celebramos todo tipo de fiestas. Menos bodas, aquí ya hemos tenido cumpleaños, comuniones y bautizos. Sin embargo, creo que el gijonés no conoce bien su camping, que aquí puede venir a la piscina, a tomar cordero a la estaca o a pasar una tarde al sol. Además, este verano tendremos, por primera vez, rutas a caballo. Desde 10 euros podrán recorrer las sendas de Deva. Y el año que viene, mi idea es instalar un parque de aventura, con tirolina, puente tibetano y rocódromo.

-¿Hay espacio para tanto?

-Y para más. Este camping puede tener hasta 80 bungalós, aunque, en mi opinión, 60 es el número ideal.

-¿Los hará usted?

-No creo. Tengo concesión hasta 2015 y no es momento para inversiones a largo plazo.

-Ahora se ha lanzado a cambiar la imagen de los campings. ¿Ya no son un prau con tiendas?

-Somos mucho más. Ningún hotel o una casa rural, incluso un apartamento ofrece los servicios que da un camping. El bungaló ha sido el motor para cambiar y ahora es un producto puntero. Aquí tienes tu alojamiento, pero, además, la piscina, un prau para pasear, puedes ir en bici a tu cabaña… damos un servicio y una calidad que no tiene comparación.

-En 2009 ustedes salvaron la crisis de la que no se libraron los hoteles. ¿Les han ‘birlado’ clientes?

-(Risas) Nosotros no somos competencia ni con las casas rurales, en contra de lo que se quiso vender cuando comenzamos con los bungalós. Pero es verdad que el año pasado recuperamos a clientes que, en años anteriores, se habían ido al hotel o al apartamento.

-¿El Plan de Ordenación del Litoral de Asturias (POLA) ya no es un problema?

-Ahí sigue. Igual que los planes urbanísticos y la Confederación Hidrográfica. Las normativas son cada vez más estrictas y el camping siempre está en el punto de mira.

-Haga algo de autocrítica. ¿No cree que alguno debería cerrar?

-No. Que hay que mejorarlos y acondicionarlos, pues sí. Pero el que más ‘mobilhomes’ tenía ya está retirando las que le ha pedido el Principado. Yo creo que los campings necesitan ayudas, para mejorar estéticamente, pero no cerrar.

-El sector está perdiendo empleo. ¿Ustedes?

-No. Se nota la crisis en que ya no tenemos problemas para cubrir puestos, pero creo que Gijón debería tener una bolsa de empleo turístico. Aquí ofrecemos sueldos más que mileuristas y procuramos que el horario sea continuado y compatibilizar la vida familiar y laboral.

-Además de peregrinos, comuniones y cumpleaños, y el cliente que ya no va de hotel, ¿con qué más va a llenar el camping de Deva este año?

-Por ejemplo, el 3 de junio este camping será el escenario de maniobras de evacuación, organizadas por el Principado y coordinadas por Bomberos de Gijón, junto al 112. El 9 de junio, llegarán 800 participantes de Eurolambreta, después vendrán 500 niños del campus de fútbol de La Camocha y después… Así todo el año. El caso es llenar.

Fuente original: El Comercio.

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